¿Conduces patinete eléctrico rápido? Desde ahora no podrás superar esta velocidad

Se acabó el margen de maniobra para los que trucan sus vehículos. La normativa técnica ya no deja lugar a dudas sobre el límite de velocidad en ciudad. Si tu patinete corre más de la cuenta, prepárate para una multa que te dolerá más que el bache más profundo.

Si eres de los que disfruta de la brisa en la cara, conviene que mires el velocímetro. La norma es de cristal: tu patinete no puede, bajo ninguna circunstancia legal, superar los 25 km/h. No es una sugerencia amistosa, es la frontera entre seguir circulando tranquilo o enfrentarte a un calvario administrativo.

Muchos usuarios compraron su patinete pensando que el límite era una especie de «recomendación» flexible. Error de bulto. La entrada en vigor del nuevo manual de características técnicas ha blindado esta cifra, obligando a los fabricantes a que el motor deje de empujar en cuanto tocas ese techo de velocidad.

El fin de la era de los «patinetes cohete»

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Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que comprar un patinete era como entrar en el salvaje oeste. Podías encontrar modelos que, con un simple cambio en el firmware o cortando un cablecito, se ponían a 50 km/h sin despeinarse. Eso, amigo lector, es hoy una trampa mortal para tu cartera.

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La policía ya no se limita a mirar si llevas luces. En muchas ciudades ya cuentan con bancos de potencia portátiles. Si tu patinete marca una velocidad superior a la permitida en el rodillo, te vas a casa andando y con una receta de 500 euros que te va a quitar las ganas de correr durante una buena temporada.

¿Por qué los 25 km/h son la cifra mágica?

No es un número elegido al azar por un burócrata aburrido en un despacho de Madrid. Los 25 km/h es el límite donde el cuerpo humano, en caso de impacto contra el asfalto o un vehículo, tiene probabilidades razonables de no acabar en el hospital con daños graves. A más velocidad, un patinete se convierte en un proyectil incontrolable.

La estabilidad de un patinete es, por definición, precaria. Ruedas pequeñas, centro de gravedad alto y una dirección sensible. Si intentas frenar en seco a una velocidad excesiva, las leyes de la física se encargarán de recordarte por qué los ingenieros pusieron ese límite. Tu patinete no es una moto, aunque a veces lo parezca.

El certificado de circulación: tu nuevo mejor amigo

Si tu patinete es posterior al 22 de enero de 2024, ya debería venir con su «DNI» bajo el brazo. Este documento certifica que el fabricante ha limitado la velocidad de fábrica y que el vehículo cumple con todos los estándares de seguridad. Si es más antiguo, tienes hasta 2027 para ponerte al día, pero el límite de velocidad te afecta desde ya mismo.

  • Debes llevar la placa de marcaje metálica visible en el chasis.
  • El sistema de frenado debe ser eficaz y actuar sobre ambas ruedas.
  • Está prohibido cualquier dispositivo que permita manipular la velocidad máxima.
  • Los reflectantes laterales y traseros son obligatorios para que te vean.
  • El avisador acústico (el timbre de toda la vida) debe funcionar siempre.
  • Cualquier modificación del motor anula automáticamente la legalidad del vehículo.

Sanciones que te dejarán tiritando

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Si te pillan con un patinete trucado para alcanzar una velocidad mayor, la sanción es de 500 euros y la inmovilización inmediata. Pero lo peor no es la multa de la DGT. Lo verdaderamente terrorífico viene si tienes un accidente. Si tu patinete circula a una velocidad ilegal, tu seguro (si tienes) se lavará las manos y tú responderás con tu patrimonio.

Imagina las consecuencias de atropellar a alguien yendo a 35 km/h con un vehículo que legalmente solo debería ir a 25. Te conviertes automáticamente en el responsable de un delito contra la seguridad vial. No merece la pena ganar cinco minutos en tu trayecto al trabajo por jugarte la vida y el futuro económico de esa manera.

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El futuro: ¿Habrá radares específicos para nosotros?

No es ninguna locura pensar que, en un futuro cercano, veamos radares de tramo en carriles bici especialmente conflictivos. La tecnología ya existe y la presión social para meter en cintura al patinete eléctrico es cada vez mayor. La convivencia en las ciudades depende de que todos respetemos el espacio del otro sin asustar al personal.

  • Se espera que el uso del casco sea obligatorio en toda España pronto.
  • El seguro de responsabilidad civil pasará de recomendable a obligatorio.
  • Habrá un control más estricto sobre el estacionamiento en aceras.
  • Las ITV para VMP podrían ser una realidad antes de que acabe la década.
  • Los ayuntamientos tendrán más poder para restringir zonas de paso.
  • La velocidad podría reducirse incluso a 10 km/h en zonas de prioridad peatonal.

Lo que viene es una profesionalización del sector. El patinete ha dejado de ser un juguete para niños para convertirse en un pilar del transporte urbano. Y como tal, tiene que aceptar las reglas del juego. Si quieres correr más, sácate el carnet de moto, pero no pretendas que tu patinete haga funciones para las que no fue diseñado. Al final, la velocidad es una cuestión de respeto por los demás y por tu propia integridad.