Feijóo promete revelar los secretos de Sánchez en sus primeros cuarenta días de Gobierno

Con el momento viral que están viviendo la desclasificación de los archivos confidenciales del 23-F el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha prometido que cuando el gobierne revelará os secretos del actual presidente del Gobierno. El Congreso de los Diputados fue el escenario de una de las sesiones de control más duras de está legislatura. Bajo un clima de máxima tensión, el líder de la oposición, no solo cuestionó la gestión del Ejecutivo, sino que lanzó un órdago directo a la línea de flotación de Pedro Sánchez, augurando que el tiempo del actual Gabinete está agotado y que la transparencia forzosa llegará de la mano de un cambio de ciclo político.

Con una contundencia inusual, Feijóo advirtió al presidente del Gobierno que el secretismo que, a su juicio, impera en la Moncloa tiene los días contados. El líder popular aseguró que, una vez alcance la Presidencia, no transcurrirán ni 45 días antes de que los ciudadanos conozcan los entresijos de una gestión que calificó de opaca. En un discurso cargado de reproches, el jefe de la oposición desglosó una lista de episodios que considera puntos oscuros de la etapa sanchista, desde los contratos vinculados a presuntas mordidas hasta las incógnitas que aún rodean el «caso Delcy» y los polémicos viajes oficiales a la República Dominicana o las misiones de José Luis Rodríguez Zapatero en Caracas.

DESCLASIFICACIÓN DE LOS PAPELES DEL 23-F

La estrategia del Partido Popular ha virado hacia una exigencia total de desclasificación. Feijóo instó a Sánchez a abrir los cajones de la administración para arrojar luz sobre las promesas incumplidas en materia de vivienda —mencionando las 184.000 unidades anunciadas— y, de manera más grave, sobre los documentos policiales que supuestamente alertan sobre procesos de regularización masiva de personas en situación irregular. Para el líder gallego, el «apagón» informativo no solo afecta a la alta política, sino a datos técnicos y de gestión que afectan al día a día de los españoles, como las cifras reales de fijos discontinuos o los pormenores del mantenimiento ferroviario tras incidentes recientes.

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La ironía también tuvo su espacio en la tribuna. Ante la intención del Gobierno de desclasificar documentos relativos al 23-F, Feijóo acusó a Sánchez de intentar reescribir la historia para su propio beneficio político. «Si sigue así, nos intentará convencer de que el 23-F lo paró usted«, espetó el líder del PP, contrastando la figura del entonces presidente Adolfo Suárez, quien «luchaba contra el terrorismo», con la de un Sánchez al que acusa de pactar con los herederos de ese mismo terrorismo para mantenerse en el poder.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (Fuente: Agencias)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (Fuente: Agencias)

FRENTE MADRILEÑO

Mientras en el Congreso se libraba la batalla dialéctica, desde el Centro de Visitantes de Peñalara, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lanzaba sus propios dardos tras un Consejo de Gobierno extraordinario. La mirada de Ayuso se centró en la crisis abierta en el espacio a la izquierda del PSOE tras la renuncia de Yolanda Díaz a sus cargos orgánicos. Con su habitual estilo directo, la presidenta madrileña interpretó este movimiento no como una retirada, sino como una maniobra de supervivencia personal.

Ayuso acusó a la vicepresidenta segunda de seguir un patrón de comportamiento político consistente en tomar las riendas de una formación, «vaciarla y destrozarla», para luego saltar a un nuevo proyecto. En este sentido, la líder madrileña vaticinó que el destino final de Díaz no es otro que las filas socialistas y aprovechó para lanzar un dardo envenenado: pidió a la ministra de Trabajo que se dé prisa en integrarse en el PSOE para terminar de hundirlo desde dentro.

A este ataque se sumó Jaime de los Santos, quien desde las filas populares reforzó la tesis de que la salida de Yolanda Díaz es una decisión tomada hace meses ante la pérdida de apoyos internos. Según De los Santos, la líder de Sumar prioriza su «apego a la moqueta» y al coche oficial sobre la realidad de un Gobierno que se desangra territorialmente, citando los nulos resultados obtenidos en Galicia como el inicio del fin de su liderazgo.

MODELO DE ESTADO

La desclasificación de los secretos del intento de golpe de Estado de 1981, anunciada por el Ejecutivo, ha sido recibida con profundo escepticismo por parte del bloque conservador. Isabel Díaz Ayuso cuestionó abiertamente que la motivación del Gobierno sea la transparencia. Para la presidenta madrileña, resulta contradictorio que un Ejecutivo que pacta con Bildu la excarcelación de presos a cambio de votos pretenda ahora erigirse en guardián de la verdad histórica.

Ayuso vinculó esta maniobra con una estrategia mayor de «reventarlo todo sin escrúpulos», alertando de que la alianza entre Sánchez y las fuerzas independentistas está empujando al país hacia una disyuntiva peligrosa entre Monarquía o República. Según su visión, el interés por el 23-F es una cortina de humo para tapar problemas actuales, como las deficiencias en las infraestructuras ferroviarias o la falta de explicaciones sobre los acuerdos de gobernabilidad que mantienen a Sánchez en el cargo.

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Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso (Fuente: Agencias)
Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso (Fuente: Agencias)

COMPROMISO DE RECONSTRUCCIÓN

El cierre de filas en el Partido Popular parece total. Feijóo concluyó su intervención en la cámara baja con un tono de presidenciable, asegurando que su labor actual ya no se centra solo en la fiscalización de Sánchez, sino en la preparación del futuro. «Reconstruiremos todo lo que ha dañado«, prometió, tras denunciar que la estrategia del presidente es dejar una España ingobernable.

El líder del PP subrayó la distancia entre su agenda y la de la Moncloa, poniendo como ejemplo su reunión con los colectivos médicos, a quienes considera maltratados por el Ministerio de Sanidad. La narrativa popular es clara: mientras el Gobierno se refugia en el pasado y en la gestión de sus crisis internas, la oposición se presenta como el único motor capaz de ofrecer una alternativa de gestión.

La jornada concluye con la sensación de que los puentes entre los dos principales partidos están no solo rotos, sino demolidos. La advertencia de los «45 días» lanzada por Feijóo marca una cuenta atrás simbólica hacia unas elecciones que el PP percibe como inevitables ante lo que consideran el colapso ético y político de una coalición que, en palabras de la oposición, ya no convence ni a sus propios votantes.