La desclasificación de 153 unidades documentales, aprobada esta misma semana por el Consejo de Ministros, ha abierto una ventana sin precedentes a las cloacas del Estado de 1981. En el centro de este huracán de papel amarillento y tinta mecanografiada se encuentra el CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), el predecesor del actual CNI, cuya ambigüedad durante aquella jornada ha pasado de ser una sospecha histórica a una certeza documentada con muchas sombras.
Lo que revelan estos archivos no es solo la crónica de un fracaso militar, sino el mapa de una traición interna que estuvo a punto de descarrilar la joven democracia española. Durante décadas, la versión oficial mantuvo que el CESID, como institución, se mantuvo leal o, en el peor de los casos, fue inoperante por falta de medios. Los nuevos papeles desmienten esta narrativa de pasividad. Los informes internos de la época, ahora accesibles, confirman la participación directa de al menos seis agentes operativos en la logística del golpe.
No eran simples observadores. Los documentos detallan cómo estos agentes utilizaron vehículos oficiales y equipos de transmisión del centro para coordinar la llegada de los autobuses de la Guardia Civil a las puertas de las Cortes. Un informe de contrainteligencia, fechado apenas tres semanas después del golpe, admite que se creó una «operación de cobertura» para justificar por qué estos hombres estaban en los puntos calientes de Madrid sin haber reportado su presencia a sus superiores directos. La pregunta que los historiadores se hacen hoy al leer estas líneas es: ¿actuaban por libre o seguían una estructura paralela dentro del servicio secreto?

ENGAÑO A TEJERO Y EL REY COMO «OBJETIVO A BATIR»
Uno de los puntos más fascinantes de la desclasificación es el análisis psicológico y operativo sobre el teniente coronel Antonio Tejero. Los papeles del CESID revelan que el servicio secreto no solo sabía que algo se tramaba, sino que algunos de sus miembros alimentaron la convicción de Tejero de que contaba con el respaldo total del Rey.
En las transcripciones de las escuchas telefónicas realizadas durante la noche del 23 al 24 de febrero, se percibe la evolución de un hombre que pasa de la euforia mesiánica a la decepción más absoluta. «Me han dejado solo como a una colilla«, repetía Tejero a su esposa en una de las grabaciones recuperadas. Los archivos sugieren que el CESID —o una facción de este— utilizó a Tejero como el «brazo tonto» de una operación mucho más sofisticada (la famosa solución Armada) que buscaba un gobierno de concentración militar-civil, y no una dictadura pura al estilo de 1936.
Si algo ha sorprendido a los investigadores es el contenido de los documentos que analizan el «día después». Hasta ahora, se creía que tras el mensaje televisado de Juan Carlos I, el estamento militar se plegó sin fisuras. Los papeles del 23-F demuestran lo contrario: el odio hacia la figura del monarca se radicalizó en las sombras.

Un manuscrito anónimo recuperado de los archivos de Inteligencia Militar, titulado «Militares españoles dan unas consignas sobre lo que se debe hacer después del 23F«, es escalofriante. En él, los autores diseccionan los errores del golpe y señalan al Rey como el principal traidor a la patria. El documento propone que, en un futuro intento, el monarca no debe ser respetado, sino que debe ser considerado un «objetivo a batir y anular». Este hallazgo cambia la percepción de la Transición; el peligro no terminó esa noche, sino que se transformó en una amenaza latente contra la vida del Jefe del Estado.
SANGRE EN TVE
La desclasificación también ha puesto fin al mito de que el 23-F fue un «golpe incruento» por voluntad de sus protagonistas. Los informes sobre la ocupación de RTVE en Prado del Rey son meridianos. Los mandos que tomaron la televisión pública tenían instrucciones por escrito de «tirar a matar» ante cualquier intento de los trabajadores de recuperar la señal o comunicarse con el exterior.
El cálculo de bajas potenciales que manejaba el Ministerio del Interior en los días posteriores era de entre 80 y 110 muertos si el Ejército hubiera tenido que entrar por la fuerza en los puntos ocupados. La democracia española no se salvó solo por la retórica, sino por un delicado equilibrio de fuerzas donde el derramamiento de sangre estuvo a un solo error de cálculo de distancia.

LOS PAPELES POR DESCLASIFICAR
A pesar del volumen de información liberada, el cuadro no está completo. El Sumario 2/81, custodiado por el Tribunal Supremo, sigue bajo llave, y muchos de los nombres citados en los informes del CESID aparecen con seudónimos que la inteligencia actual se resiste a descifrar.
Sin embargo, la importancia de estos papeles radica en que rompen el pacto de silencio de la Transición. Los documentos muestran a una España fracturada, donde los servicios encargados de proteger al Estado estaban, en realidad, vigilando cómo desmantelarlo.
Cronología de la desclasificación: Un camino de 45 años
| Fecha | Hito Histórico |
| 23 Feb 1981 | Intento de golpe de Estado. |
| 1982 | Condenas a los cabecillas; muchos archivos son clasificados como «Secreto de Estado». |
| 2012-2021 | Diversos intentos parlamentarios para reformar la Ley de Secretos Oficiales de 1968. |
| 24 Feb 2026 | El Gobierno aprueba la desclasificación masiva de los documentos de Defensa e Interior. |
Algunos analistas políticos han querido señalar que esta apertura de estos archivos no es solo un ejercicio de nostalgia histórica, sino una prueba de madurez democrática. Al exponer las flaquezas del CESID y la violencia real que subyacía en el golpe, España deja de mirar el 23-F como una leyenda heroica para observarlo como lo que fue: una crisis sistémica donde las instituciones estuvieron al borde del abismo.
El papel del CESID aparece hoy no como el de un salvador, sino como el de un organismo infectado por la misma ideología e intenciones golpistas que pretendía combatir. La transparencia, aunque llega tarde para muchos de sus protagonistas, permite finalmente que el relato de la democracia española deje de ser una cuestión de fe y ser algo realista, a pesar de algunas documentos que faltan por salir a la luz. Veremos como se interpretan estos huecos oscuros para ver que bancada en el actual Congreso de los Diputados domina el relato.
