El gluten ha pasado de ser un ingrediente invisible en el pan de cada día a convertirse en el gran sospechoso de la alimentación moderna. En la última década, su nombre ha saltado de las consultas médicas a los supermercados, de las redes sociales a las conversaciones entre amigos que juran sentirse “más ligeros” desde que lo dejaron. El mercado sin este componente no deja de crecer y da la sensación de que, si uno quiere cuidarse, lo lógico es empezar por ahí.
Pero este en realidad no es un villano universal, pues mientras algunas personas deben eliminarlo por razones médicas claras, otras muchas lo han desterrado de su plato sin un diagnóstico que lo justifique. La pregunta es inevitable: ¿qué ocurre realmente en el cuerpo cuando lo dejamos? ¿Hay beneficios para todos o estamos ante una moda con más marketing que ciencia?
2Qué pasa en tu cuerpo cuando lo dejas
Si una persona con enfermedad celíaca elimina el gluten, su intestino empieza a recuperarse y los síntomas como dolor abdominal, diarrea, o fatiga, suelen mejorar de forma notable, por lo que el cambio es claro y medible. También algunas personas con síndrome del intestino irritable pueden notar alivio, aunque a veces la mejoría no se debe al componente en sí, sino a otros componentes del trigo, como ciertos carbohidratos fermentables.
En cambio, cuando alguien sin diagnóstico decide dejar el gluten, el efecto no siempre es el esperado. Muchas veces se produce una reducción general de ultraprocesados y bollería, lo que puede hacer que la persona se sienta mejor, pero no necesariamente por la ausencia de gluten. De hecho, estudios recientes no han encontrado pruebas consistentes de que eliminar el gluten reduzca la inflamación en personas sanas ni mejore el rendimiento deportivo.

