El Gobierno de Navarra se abre a echar a la Policía Nacional de El Sadar

Buena parte de la sociedad navarra y la mayoría de la clase política de la Comunidad foral han mostrado en los últimos días su indignación por la intervención de la Policía Nacional en el interior de El Sadar tras la victoria de Osasuna frente al Real Madrid.

Lo que comenzó como el intento de identificar al presunto lanzador de una botella de agua vacía al terreno de juego terminó en cargas, momentos de tensión y varios vídeos virales que, para muchos, evidencian una actuación desproporcionada. Los hechos ocurrieron al término del encuentro disputado entre el Club Atlético Osasuna y el Real Madrid CF en el estadio de Estadio El Sadar.

Según las imágenes difundidas en redes sociales, varios agentes accedieron a la grada para tratar de identificar a una persona que habría arrojado un objeto al campo. La situación se fue tensando hasta derivar en golpes y empujones. El balance final fue de cuatro personas heridas, dos espectadores y dos agentes.

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El portavoz y vicepresidente primero del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, lamentó lo ocurrido en El Sadar y consideró que la Policía Foral es capaz de «liderar la seguridad» en los partidos de Osasuna que se celebren en este espacio, una tarea que actualmente desempeña la Policía Nacional. En la rueda de prensa posterior a la sesión de Gobierno, Remírez subrayó que al partido «asistieron 23.400 personas, donde la práctica totalidad, salvo una o como mucho dos excepciones, tuvieron un comportamiento irreprochable».

El portavoz incidió en que los incidentes «no nos gustaron» y que «hubiera sido deseable que la detención de la persona que arrojó un objeto al campo se hubiese hecho de la manera más cívica posible».

No obstante, evitó valorar en profundidad la actuación policial al afirmar que «no tenemos la información» y remitirse a «las posiciones que han señalado» desde la Policía Nacional y el propio club rojillo.

Además, recordó que se trata de un evento privado en el que rige «la normativa en materia de situaciones de alto riesgo» y que esta cuestión «se tiene que trabajar en el ámbito interno». Mientras tanto, la delegación del Gobierno central en Navarra defendió la actuación.

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Javier Remírez. Foto: EP.

El socialista Remírez hizo también un llamamiento a «la tranquilidad y al diálogo» y mostró su preocupación por la «estrategia de acoso y de cierta criminalización que hacia la afición osasunista se ha emprendido en redes sociales y por parte de algunos comunicadores ajenos a la Comunidad foral».

En ese contexto, algunos comentaristas de ámbito estatal reclamaron sanciones ejemplares tras un partido que LaLiga señaló como el más conflictivo de la jornada. Uno de los focos de polémica ha sido la interpretación de determinados cánticos en la grada.

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Sin embargo, desde el Ejecutivo foral y distintas formaciones políticas se insiste en que la inmensa mayoría de la afición tuvo un comportamiento cívico y que no puede generalizarse a partir de conductas aisladas. El debate ha ido más allá del incidente concreto y ha reabierto una reivindicación histórica: que la Policía Foral asuma en exclusiva la seguridad de El Sadar.

La coalición Geroa Bai, que forma parte del ejecutivo, ha reclamado formalmente este cambio y ha registrado una moción en el Parlamento de Navarra. La parlamentaria Blanca Regúlez calificó de «muy grave» lo sucedido tras el partido y habló de «una actuación policial inadecuada y desproporcionada, alejada de los criterios de proximidad que caracterizan a una policía propia».

A juicio de Regúlez, los hechos «evidencian los riesgos de mantener el actual modelo de seguridad en este estadio» y dejan la responsabilidad política «fuera del alcance de las instituciones navarras», al depender de la Delegación del Gobierno.

En su opinión, esta situación es «incompatible con un autogobierno efectivo y con el derecho de la ciudadanía navarra a que la seguridad en su principal estadio sea gestionada por su policía propia y bajo control institucional navarro».

El propio Ejecutivo foral se ha mostrado «disponible» para colaborar tanto con el club como con la Delegación del Gobierno en Navarra para que estos eventos «sean aún más seguros y cívicos de lo que son», aunque recuerda que la competencia formal recae en el organizador, es decir, la Liga de Fútbol Profesional y Osasuna, que ayer anunció que se personará en la causa que va a abrirse en relación a la actuación policial.

Otras formaciones como Euskal Herria Bildu y Contigo Zurekin también han sancionado la actuación de la Policía Nacional en Pamplona.

LOS SINDICATOS DE LA POLICÍA FORAL SE MUESTRAN FAVORABLES AL CAMBIO

A la reivindicación política se han sumado los sindicatos de la Policía Foral, que sostienen que Navarra tiene competencia exclusiva en materia de espectáculos públicos y que este cuerpo está capacitado para asumir plenamente el control de los eventos deportivos. Argumentan además que El Sadar es una instalación propiedad del Gobierno de Navarra, lo que reforzaría la idea de que sea la policía autonómica quien vigile sus propias instalaciones.

Los representantes sindicales subrayan que comunidades como Cataluña y Euskadi ya tienen plenamente asumida esta competencia, donde sus policías autonómicas —Mossos d’Esquadra y Ertzaintza— se encargan de la seguridad en los estadios. A su juicio, la diferencia radica en la voluntad política y en la necesidad de reforzar la plantilla, actualmente limitada a 1.200 efectivos.

Desde el Gobierno foral se ha señalado que ya se negocia con el Estado un incremento de 150 agentes para asumir tráfico y avanzar también en seguridad ciudadana. El coste del operativo es otro de los elementos sobre la mesa. Algunas voces plantean que, dado que se trata de un espectáculo privado con ingresos por venta de entradas, sea el propio club quien asuma los gastos extraordinarios derivados del despliegue.