El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido el tablero geopolítico global este sábado al anunciar el inicio de una ofensiva militar de gran envergadura contra la República Islámica de Irán. Bajo el nombre de operación Furia Épica, las fuerzas estadounidenses, en una estrecha colaboración estratégica y operativa con el Estado de Israel, han comenzado lo que la Casa Blanca define como una gran operación de combate destinada a desmantelar las principales instituciones del régimen de Teherán.
El mandatario estadounidense ha justificado esta escalada bélica sin precedentes bajo la premisa de proteger al pueblo estadounidense mediante la eliminación definitiva de la amenaza que representa el estamento iraní, persiguiendo de forma explícita el derrocamiento de las autoridades actuales y la neutralización total de sus fuerzas de seguridad.
Trump ha delineado una hoja de ruta que no admite términos medios ni concesiones diplomáticas. El objetivo final de la Casa Blanca se divide en una pinza de presión militar y social. Por un lado, busca la rendición total y absoluta de los pilares armados del país, incluyendo al Ejército y la Policía. Por otro lado, pretende catalizar un levantamiento popular definitivo que termine con décadas de mandato clerical.
El presidente se ha dirigido directamente a la ciudadanía iraní para asegurarles que la hora de su libertad está finalmente a su alcance, calificando esta intervención como la única oportunidad histórica que tendrán varias generaciones para cambiar el rumbo de su nación. En sus propias palabras, ha instado a la población a tomar las riendas de su destino para desatar un futuro próspero, insistiendo en que este es el momento preciso para la acción ciudadana.
Sin embargo, el tono se ha vuelto sustancialmente más oscuro y amenazante al referirse a los cuerpos de seguridad iraníes. Trump ha lanzado un ultimátum directo a los miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, a las fuerzas armadas regulares y a los efectivos policiales, exigiéndoles que depongan las armas de inmediato.
El mandatario ha prometido inmunidad total y un trato justo para aquellos que decidan desertar o rendirse, pero ha contrapuesto esta oferta a la advertencia de una muerte segura para quienes opten por la resistencia armada. Mientras el Pentágono desplegaba la marca Furia Épica en sus comunicaciones oficiales, en Israel la operación ha sido bautizada por los medios locales como Rugido del León, estableciendo una continuidad simbólica con la operación León Rampante que tuvo lugar el pasado mes de junio contra las instalaciones nucleares de la República Islámica.
EXPLOSIONES EN TEHERÁN
La realidad sobre el terreno no se ha hecho esperar. Medios iraníes, entre ellos la agencia Tasnim, han confirmado que el estruendo de las explosiones ya resuena en el corazón de Teherán. Los impactos más críticos se han localizado en el barrio de Pasteur, una zona de máxima seguridad que alberga infraestructuras vitales del Estado, incluyendo la residencia oficial y la oficina del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.
Según las estimaciones preliminares de la agencia de noticias Fars, al menos siete misiles habrían impactado en este perímetro gubernamental, aunque los detalles sobre daños personales o estructurales específicos siguen siendo limitados debido al férreo control informativo en la zona de impacto.
La respuesta logística de Teherán ha sido inmediata ante la lluvia de fuego. Un portavoz de la Autoridad Civil de Aviación de Irán, Majid Ajavan, ha confirmado a la agencia oficial IRNA el cierre total del espacio aéreo nacional por un periodo inicial de seis horas, una medida de emergencia ante la incursión de activos aéreos y misiles de la coalición liderada por Washington y Tel Aviv. La ofensiva no se limita únicamente al plano cinético; el Canal 12 de la televisión israelí ha informado que los ataques han alcanzado instalaciones estratégicas de los ministerios de Defensa e Inteligencia.
Estas acciones físicas han sido coordinadas con una ofensiva cibernética masiva que ha logrado derribar portales institucionales de gran calado, como la web de la agencia IRNA. Según los datos proporcionados por el portal especializado NetBlocks, la conectividad a internet en Irán se ha desplomado hasta el 54% de sus niveles habituales, reflejando el éxito de los ataques contra la infraestructura digital del país.
Desde el bando israelí, el ministro de Defensa, Israel Katz, fue el encargado de dar el primer aviso oficial durante la madrugada del sábado. Katz ha definido la maniobra como un ataque preventivo esencial para eliminar las amenazas directas contra el Estado de Israel y ha procedido a declarar el estado de emergencia especial en todo el territorio nacional. Ante la inminente posibilidad de una represalia iraní, las Fuerzas de Defensa de Israel han activado los protocolos de defensa civil, instando a la población a mantenerse cerca de los refugios antiaéreos. Las autoridades hebreas anticipan que el régimen de Teherán podría responder en el futuro próximo mediante el lanzamiento de misiles balísticos y enjambres de drones contra centros de población civil.
Como parte de estas medidas excepcionales, el Ejército israelí ha anunciado cambios drásticos en las pautas de vida cotidiana que entrarán en vigor a partir de las 08.00 horas. Estas restricciones incluyen la suspensión total de actividades educativas, la prohibición de reuniones públicas y el cierre de la mayoría de los lugares de trabajo, con la única excepción de los sectores considerados esenciales para la seguridad y el suministro nacional.
A estas medidas se ha sumado el Ministerio de Transportes de Israel, que ha ordenado la cancelación de todos los vuelos comerciales y el cierre indefinido de su espacio aéreo. El diario Times of Israel ha informado que se ha pedido a los ciudadanos no acudir a los aeropuertos y a aquellos que se encuentran en el extranjero que sigan exclusivamente los canales oficiales para obtener información, asegurando que la reapertura del tráfico aéreo se notificará con apenas 24 horas de antelación una vez que la seguridad esté plenamente garantizada.

