¿Y si caminar hacia atrás fuera mejor de lo que crees? Esto dice la ciencia

Caminar es algo que hacemos casi en piloto automático, sin pensarlo demasiado, como si el cuerpo supiera el camino de memoria, por lo que el cerebro ya asimiló esto como algo muy normal. Pero ¿qué pasa si le damos la vuelta a algo tan básico del día a día y hacemos un pequeño cambio?

Caminar es, probablemente, el consejo de salud más repetido del mundo, ya sea para despejar la cabeza, para bajar el estrés, o para mover el cuerpo sin castigar las articulaciones. Pero ahora hay algo sonando mucho y es que no siempre tiene que ser hacia delante. Algo muy curioso y que puede sonar extraño pero en lo que actualmente cada vez más entrenadores y fisioterapeutas están poniendo el foco.

Caminar de espaldas no es una moda de redes ni un reto viral, es más, forma parte de prácticas tradicionales en China desde hace siglos y más tarde fue adoptado por atletas que buscaban mejorar su rendimiento. Ahora la ciencia empieza a mirar con más atención este gesto tan simple y a confirmar que cambiar la dirección puede cambiar también los beneficios.

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Más músculos en juego de lo que imaginas

“Beneficios para la cadera y rodillas”. Fuente: Freepik

Cuando caminamos hacia delante, el movimiento nace sobre todo en los tobillos, pero si por el contrario, lo hacemos hacia atrás la carga se desplaza hacia las caderas y las rodillas, lo que activa grupos musculares que normalmente no trabajan con tanta intensidad. Se trata solo de un ajuste pequeño, casi imperceptible, pero que es suficiente para que el cuerpo tenga que reorganizarse.

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Especialistas en rehabilitación explican que esta variación modifica el patrón de la marcha y obliga a reclutar músculos, tendones y articulaciones de forma diferente. Por eso suele incluirse en programas de fisioterapia, especialmente en casos de dolor lumbar o problemas de rodilla. Investigaciones citadas por el American College of Sports Medicine apuntan además que caminar hacia atrás puede llegar a quemar hasta un 40 % más de calorías por minuto que hacerlo rápido hacia delante, lo que lo convierte en un recurso interesante para quienes buscan intensidad sin correr.

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