¿Y si caminar hacia atrás fuera mejor de lo que crees? Esto dice la ciencia

Caminar es algo que hacemos casi en piloto automático, sin pensarlo demasiado, como si el cuerpo supiera el camino de memoria, por lo que el cerebro ya asimiló esto como algo muy normal. Pero ¿qué pasa si le damos la vuelta a algo tan básico del día a día y hacemos un pequeño cambio?

Caminar es, probablemente, el consejo de salud más repetido del mundo, ya sea para despejar la cabeza, para bajar el estrés, o para mover el cuerpo sin castigar las articulaciones. Pero ahora hay algo sonando mucho y es que no siempre tiene que ser hacia delante. Algo muy curioso y que puede sonar extraño pero en lo que actualmente cada vez más entrenadores y fisioterapeutas están poniendo el foco.

Caminar de espaldas no es una moda de redes ni un reto viral, es más, forma parte de prácticas tradicionales en China desde hace siglos y más tarde fue adoptado por atletas que buscaban mejorar su rendimiento. Ahora la ciencia empieza a mirar con más atención este gesto tan simple y a confirmar que cambiar la dirección puede cambiar también los beneficios.

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¿Esta actividad es para todo el mundo?

“Mayor equilibrio”. Fuente: Freepik

Ahora bien, no todo es entusiasmo, ya que algunos divulgadores científicos, como los vinculados a la Universidad McGill, recuerdan que buena parte de los estudios se han hecho con grupos pequeños o con personas que ya tenían problemas específicos, como artrosis de rodilla, lo que significa que los resultados no siempre pueden generalizarse sin matices.

Además está el factor más evidente y es el riesgo de tropezar y sufrir alguna caída, al hacerlo por ejemplo en un parque lleno de obstáculos, por lo que en estos casos no parece la mejor idea. Por eso muchos expertos recomiendan hacerlo en una cinta de correr o en un espacio despejado, incluso acompañado, al menos al principio. Caminar puede ser el ejercicio más sencillo que existe, pero cuando decidimos darle la vuelta, conviene hacerlo con sentido común.

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