París no se visita, se vive, y lo mejor es que se vive de forma distinta según el barrio en el que te alojes, porque no es lo mismo despertar en una zona bohemia y empinada que hacerlo en pleno corazón elegante de la ciudad. Está ciudad cambia según el punto de partida, según si decides moverte en metro, en autobús o, como recomiendan muchos viajeros veteranos, simplemente caminando sin prisa.
París tiene esa escala perfecta que invita a recorrerla a pie, a descubrir detalles en las fachadas, a cruzar puentes casi sin darte cuenta. Por eso elegir bien dónde dormir no es un detalle menor, y si la idea es verlo todo caminando y exprimir cada jornada, hay un barrio que juega con ventaja: Saint-Lazare.
3Del Sacré-Coeur a la Torre Eiffel
Hacia el norte, el paseo asciende hasta Montmartre y el blanco inconfundible del Basílica del Sagrado Corazón. Desde allí, la vista de París compensa cualquier cuesta y deja con una sonrisa a cualquiera que pueda verla. Muy cerca, el mítico Moulin Rouge recuerda que la ciudad también es espectáculo y noche.
Si en lugar de subir decides avanzar hacia el oeste, el recorrido natural desemboca en los Champs-Élysées, el Arco del Triunfo y, un poco más allá, la siempre fotografiada Torre Eiffel. Todo queda a una distancia razonable cuando partes de Saint-Lazare, y eso convierte la experiencia en algo más orgánico, menos apresurado.

