¿Eres de las que solo hace cardio y notas que no mejoras?, Ana Kausel, endocrina, alerta sobre déficit de fuerza en mujeres y como solucionarlo

Muchas mujeres encadenan clases de cardio, pasos y más pasos en la cinta sin ver grandes cambios en su cuerpo ni en su energía. Ana Kausel, endocrina especializada en metabolismo femenino, explica por qué el problema no es “falta de voluntad”, sino falta de fuerza y de estrategia. Su mensaje incomoda, pero también abre una puerta muy concreta para mejorar.

¿De verdad creías que haciendo más cardio, más tiempo y más días ibas a lograr por fin el cuerpo y la energía que quieres, como si fuera una simple ecuación de calorías quemadas, mientras Ana Kausel repite que ese camino suele estancar a muchas mujeres? Cuando el entrenamiento se convierte en una carrera eterna sobre la cinta, el resultado más frecuente no es un cuerpo más fuerte, sino más cansancio, más frustración y, muchas veces, menos músculo del que te gustaría.

La promesa incómoda es que la solución no pasa por sumar otra clase de spinning, sino por mirar de frente un déficit de fuerza que se nota en tu masa muscular, en tu metabolismo y hasta en cómo te levantas de la silla. Hoy sabemos que, a partir de los 40, las mujeres pierden músculo de forma acelerada si no entrenan fuerza de manera estratégica, y eso se traduce en menos progreso aunque el reloj del cardio no pare de sumar minutos.

Por qué Ana Kausel insiste en que el músculo es tu nuevo “motor”

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Cuando Ana Kausel habla de músculo no lo hace desde la estética rápida, sino desde la salud metabólica y hormonal de la mujer a partir de los 35 o 40. En sus entrevistas y redes recuerda que el músculo es el tejido que más glucosa consume incluso en reposo, y que perderlo por hacer solo cardio y comer cada vez menos es una receta perfecta para el estancamiento.

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Ese “motor metabólico” que es la masa muscular marca la diferencia entre un cuerpo que responde bien a la comida y al ejercicio y otro que se queda “apagado” aunque encadenes kilómetros en la cinta. Si el músculo cae, tu gasto energético baja, tu sensibilidad a la insulina empeora y cada intento de adelgazar te cuesta más, por mucho que la aplicación del reloj te aplauda por los minutos de cardio acumulados.

El problema de hacer solo cardio cuando quieres cambiar tu cuerpo

Uno de los mensajes más repetidos por Ana Kausel es que estamos obsesionadas con el cardio, como si fuera la única vía válida para perder grasa o “sentir que hemos hecho algo” en el gimnasio. El resultado, según explica, es que muchas mujeres acaban encadenando sesiones largas a intensidad media, siempre igual, sin progresión real y, a la larga, con un desgaste muscular que no compensa.

Desde la fisiología, tiene poco sentido basar todo tu plan en correr o pedalear sin tocar una pesa, especialmente si tu objetivo es perder grasa y no solo peso en la báscula. Cuando el cuerpo percibe que solo le das cardio y poco estímulo de fuerza, la señal que recibe es de ahorro: recorta músculo, baja el metabolismo y hace que cada intento de “comer menos y moverte más” funcione peor con el paso del tiempo.

Cómo empezar a entrenar fuerza si llevas años “casada” con el cardio

La buena noticia es que no necesitas vivir en el gimnasio ni levantar récords olímpicos para que el entrenamiento de fuerza marque la diferencia. Ana Kausel insiste en una idea sencilla: empezar con ejercicios básicos, dividir el trabajo por zonas del cuerpo y registrar tu progresión semana a semana para asegurarte de que te estás volviendo más fuerte y no solo más cansada.

Si llevas años centrada en el cardio, el primer objetivo no es abandonar lo que te gusta, sino reordenar las prioridades. Poner la fuerza en primer lugar, con dos o tres sesiones a la semana, y dejar el cardio como complemento moderado después del trabajo muscular permite que tu cuerpo reciba la señal correcta: conservar y construir músculo, mejorar el metabolismo y usar el cardio como herramienta, no como castigo eterno.

La propuesta de Ana Kausel para mujeres a partir de los 40

El mensaje de fondo es simple pero contundente: si quieres envejecer con energía, movilidad y un metabolismo que responda, no puedes permitirte seguir perdiendo músculo en nombre del “cardio a todas horas”.
El mensaje de fondo es simple pero contundente: si quieres envejecer con energía, movilidad y un metabolismo que responda, no puedes permitirte seguir perdiendo músculo en nombre del “cardio a todas horas”.

En el caso de las mujeres que entran en perimenopausia o menopausia, Ana Kausel es especialmente clara: el entrenamiento de fuerza deja de ser opcional y pasa a ser casi una prescripción de salud. El músculo ayuda a controlar mejor la glucosa, protege el hueso, mejora el equilibrio y la autonomía, y se vuelve un seguro fundamental para mantener calidad de vida en las décadas siguientes.

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Su enfoque combina fuerza estratégica por zonas (tren inferior, tren superior, espalda) con un cardio moderado, de tres o cuatro días por semana, hecho después del trabajo con pesas y sin llegar al agotamiento permanente.

Tabla de hábitos clave para pasar de “solo cardio” a fuerza inteligente

Hábito actual típicoAjuste recomendado según Ana KauselBeneficio principal para la mujer
Cardio diario largo e intensoMenos cardio, más fuerza estratégicaMás músculo y mejor metabolismo
Entrenar sin anotar progresosRegistrar pesos, series y repeticionesProgresión real y sensación de avance
Comer cada vez menos carbohidratosElegir carbohidratos de buena calidad y suficiente proteínaMás saciedad y mejor control de glucosa
Miedo a las pesas “por musculosas”Aumentar fuerza con cargas progresivasMejor composición corporal y salud ósea

Lo que viene: fuerza, salud y un consejo final de experta

Todo apunta a que los próximos años van a estar marcados por un cambio de relato en el entrenamiento femenino: menos culto al cardio sin fin y más cultura de fuerza bien planificada. Lo que hoy repite Ana Kausel en consultas, medios y redes se irá colando cada vez más en gimnasios, podcasts y redes sociales: cuidar tu músculo no es un capricho estético, es una decisión de salud a largo plazo.

Si ahora mismo te reconoces en esa mujer que hace mucho cardio y siente que no mejora, el consejo final es pragmático: elige dos o tres días a la semana para empezar a entrenar fuerza de verdad, con ejercicios básicos, cargas que te reten y una libreta donde anotes lo que haces. A partir de ahí, deja que el cardio pase a un segundo plano estratégico y date unos meses para comprobar cómo cambia tu energía, tu cuerpo y tu relación con el entrenamiento cuando dejas de luchar solo con la cinta y empiezas a construir fuerza.