Cómo la deshidratación puede alterar tu equilibrio cardiovascular sin que lo notes

A veces el problema no es estrés ni cansancio, es falta de agua, aunque ni siquiera se nos pase por la cabeza. Los cardiólogos advierten que beber poca agua puede desajustar la presión arterial sin que lo notemos, provocando mareos y señales que solemos pasar por alto en el día a día.

La deshidratación suele pasar desapercibida en el día a día, pero tiene más impacto en nuestra salud de lo que imaginamos, especialmente cuando hablamos del corazón y de la presión arterial. Esta no solo aparece en verano o cuando hacemos ejercicio intenso, también se cuela en rutinas normales, en jornadas largas de trabajo, en personas que olvidan beber agua o que simplemente no sienten sed con facilidad.

La deshidratación, además, no se limita a provocar cansancio o sequedad en la piel, pues los cardiólogos llevan tiempo advirtiendo de que la falta de agua puede alterar el equilibrio interno del organismo y afectar directamente a la presión arterial, con efectos que a veces resultan contradictorios y difíciles de identificar si no se conocen bien.

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Cómo evitar la deshidratación y cuidar el corazón

“Ingesta diaria de agua”. Fuente: Freepik

La deshidratación se produce cuando perdemos más agua de la que ingerimos, por eso los especialistas recomiendan mantener una ingesta regular de líquidos a lo largo del día. Aunque de forma general se habla de unos dos litros diarios, esa cantidad varía según la edad, el peso, el nivel de actividad física o el clima, por lo que conviene adaptarla a cada caso.

Además del agua, existen otras formas de mejorar la hidratación y apoyar la salud cardiovascular. Bebidas como el té aportan antioxidantes beneficiosos para el corazón, mientras que la leche suma calcio y proteínas de calidad. También pueden ayudar los licuados de frutas y verduras, mejor aún si se prioriza la fruta entera, y las aguas infusionadas, que facilitan beber más líquido sin caer en bebidas azucaradas. Mantener una buena hidratación, junto a hábitos como controlar el estrés, reducir el sodio y hacer ejercicio, es una de las maneras más sencillas de proteger la presión arterial y el bienestar general.

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