¿De verdad el INCIBE exagera cuando alerta de que un simple televisor puede poner en jaque a todo un banco? La mayoría de la gente asume que los riesgos digitales viven en los ordenadores o los móviles, pero la nueva ola de ataques demuestra que el peligro se ha mudado al salón de casa.
En 2025, más del 80% de los dispositivos comprometidos procedía de aparatos cotidianos: cámaras, routers y, especialmente, televisores conectados con sistemas antiguos. Ahora, ese “caballo de Troya” chino de 200 euros se ha convertido en uno de los focos más rentables para las mafias del malware financiero.
El aviso del INCIBE que pocos escucharon
El Instituto Nacional de Ciberseguridad lleva años lanzando informes sobre vulnerabilidades en el entorno doméstico, pero el público apenas los mira más allá del titular. El último alerta de 55.411 incidentes detectados solo en 2025, con un aumento sostenido de los ataques a los bancos que operan en territorio nacional.
Ese volumen, según INCIBE, no es anecdótico: el 34% de las intrusiones en operadores esenciales está relacionado con equipos IoT mal configurados. Lo preocupante no es solo lo que logran robar, sino cómo estas redes zombis se aprovechan de los hogares para escalar hasta los servidores críticos de entidades financieras.
Cómo un televisor barato se convierte en un arma bancaria

Todo empieza con un sistema operativo sin actualizaciones, un firmware abierto y una contraseña que jamás fue cambiada. Desde ahí, los ciberdelincuentes insertan código malicioso que convierte el dispositivo en un nodo dentro de una botnet industrial que puede saturar redes bancarias.
En los laboratorios del INCIBE, los analistas muestran modelos de televisores que, por menos de 200 euros, vienen con vulnerabilidades conocidas. Su bajo precio y rápida venta los convierten en blancos perfectos para atacar el eslabón más débil de la cadena: tú.
Cuando tu salón trabaja para un hacker
Una vez infectado, el televisor no muestra señales extrañas. Pero mientras reproduce tus series, ejecuta tareas ocultas de envío masivo de datos a servidores externos. Esa capacidad colectiva, multiplicada por miles de hogares, explica cómo un ataque de denegación de servicio puede frenar la actividad de un banco en minutos.
A medida que el ecosistema IoT crece, INCIBE advierte que España se enfrenta a una “segunda ola de criminalidad silenciosa”, mucho más difícil de detectar. Los ataques no se dirigen a ti, sino que te usan sin que lo sepas, aprovechando tu conexión y tu equipo.
Datos que confirman la tendencia
Para visualizar la gravedad, basta comparar las cifras recientes del propio organismo. En solo un año, los ataques desde dispositivos IoT aumentaron más del 40%, concentrándose especialmente en el sector financiero. El patrón: modelos económicos y sin soporte técnico.
| Año | Incidentes totales | % IoT comprometidos | Sectores más afectados |
|---|---|---|---|
| 2024 | 38.900 | 72% | Banca, energía, telecomunicaciones |
| 2025 | 55.411 | 85% | Banca, transportes, infraestructuras |
Lo que viene: seguridad o caos
Los expertos del INCIBE aseguran que la tormenta no ha pasado: el próximo gran frente está en la automatización total del hogar. Cada asistente conectado, cada frigorífico o altavoz se convierte en otra pieza para los atacantes. La recomendación es simple, pero crítica: cambia contraseñas, actualiza firmwares y desactiva lo que no uses.
