3 razones por las que la col puede ser muy buena para tu salud, según la ciencia

La col lleva siglos formando parte de la alimentación en muchos países, pero a menudo pasa desapercibida frente a otras verduras más populares. Lo curioso es que la ciencia lleva tiempo señalando que esta hortaliza es mucho más interesante y buena para el cuerpo de lo que parece.

La col ha estado presente en la cocina de muchas culturas desde hace siglos y, aunque a veces pasa desapercibida frente a otras verduras más populares, lo cierto es que tiene mucho más que ofrecer de lo que parece a simple vista. Esta hortaliza, conocida científicamente como Brassica oleracea, pertenece a la familia de las crucíferas, la misma en la que se encuentran alimentos tan conocidos como el brócoli o la coliflor.

La col se reconoce fácilmente por sus hojas alargadas y onduladas que crecen formando una especie de roseta. Aunque la variedad más conocida es la de color verde oscuro, también existen coles de tonos más claros e incluso de colores rojizos o morados. Más allá de su aspecto, lo interesante es lo que guarda en su interior, porque la col es un alimento muy completo desde el punto de vista nutricional y cada vez más estudios destacan los beneficios que puede aportar al organismo cuando forma parte de la dieta habitual.

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La importante acción antioxidante de la col

“Cuidar el organismo”. Fuente: Freepik

Uno de los aspectos que más interés despierta entre los investigadores es la capacidad antioxidante de la col. Distintos estudios científicos han analizado sus compuestos fitoquímicos y han encontrado en ella una gran variedad de sustancias que pueden beneficiar al organismo. Entre las más destacadas aparecen los flavonoides, los carotenoides y el sulforafano, todos ellos conocidos por su acción antioxidante.

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Estos compuestos ayudan a neutralizar los radicales libres, unas moléculas inestables que se generan en el cuerpo y que, con el tiempo, pueden dañar las células. Ese daño celular está relacionado con el envejecimiento prematuro y con el desarrollo de distintas enfermedades crónicas. Por eso, incluir esta hortaliza en la alimentación puede ser una forma sencilla de aportar al organismo sustancias que contribuyan a protegerlo frente a ese desgaste natural.

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