La col ha estado presente en la cocina de muchas culturas desde hace siglos y, aunque a veces pasa desapercibida frente a otras verduras más populares, lo cierto es que tiene mucho más que ofrecer de lo que parece a simple vista. Esta hortaliza, conocida científicamente como Brassica oleracea, pertenece a la familia de las crucíferas, la misma en la que se encuentran alimentos tan conocidos como el brócoli o la coliflor.
La col se reconoce fácilmente por sus hojas alargadas y onduladas que crecen formando una especie de roseta. Aunque la variedad más conocida es la de color verde oscuro, también existen coles de tonos más claros e incluso de colores rojizos o morados. Más allá de su aspecto, lo interesante es lo que guarda en su interior, porque la col es un alimento muy completo desde el punto de vista nutricional y cada vez más estudios destacan los beneficios que puede aportar al organismo cuando forma parte de la dieta habitual.
3La col contribuye a la salud ósea y muscular del organismo
Entre los nutrientes que contiene la col hay uno que suele pasar desapercibido pero que resulta fundamental para el organismo: la vitamina K. Esta vitamina interviene en procesos relacionados con la salud de los huesos, ya que participa en reacciones químicas que ayudan a fijar el calcio en el tejido óseo. Gracias a ello, la hortaliza en cuestión puede contribuir a mantener unos huesos fuertes con el paso del tiempo.
Además, esta también contiene magnesio, un mineral que interviene en numerosos procesos del cuerpo, desde el funcionamiento del sistema neuromuscular hasta el desarrollo óseo. El magnesio participa en muchas reacciones bioquímicas que permiten que los músculos y los huesos funcionen correctamente, por lo que la presencia de este mineral refuerza aún más su valor dentro de una dieta variada y equilibrada.

