Los más difícil del ejercicio físico para muchos es empezar; esos primeros minutos en los que uno duda si seguir o parar pueden parecer eternos, sobre todo si llevas tiempo sin moverte demasiado. Sin embargo, en cuanto el cuerpo se pone en marcha, empiezan a ocurrir muchas más cosas de las que imaginamos, pues no es algo que solo hace que sudes o que te canses; en realidad activa una cadena de reacciones dentro del organismo que empiezan casi desde el primer momento.
De hecho, el ejercicio físico empieza a cambiar el funcionamiento del cuerpo incluso antes de que aparezca el cansancio. El corazón se acelera, los pulmones trabajan más y los músculos reciben señales para ponerse en acción, como parte de un proceso natural que prepara al organismo para el movimiento. Y aunque a veces no seamos conscientes, el ejercicio físico pone en marcha sistemas clave del cuerpo que están diseñados para ayudarnos a rendir mejor y, a largo plazo, a mantener una buena salud.
1El primer gran cambio cuando empiezas a hacer ejercicio físico
Uno de los primeros órganos que reacciona cuando comienzas a hacer ejercicio físico es el corazón, ya que incluso antes de empezar a moverte, el cuerpo puede anticiparse al esfuerzo. Solo pensar que vas a hacer ejercicio físico puede provocar que aumente ligeramente la frecuencia cardiaca, porque el organismo libera hormonas como la norepinefrina, que prepara al cuerpo para la actividad.
En cuanto empiezas a moverte, el corazón responde rápidamente, con latidos que se aceleran para bombear más sangre y así llevar oxígeno y nutrientes a los músculos que empiezan a trabajar. En los primeros minutos del ejercicio físico, la frecuencia cardiaca puede subir entre 20 y 50 pulsaciones por minuto, o incluso más dependiendo de la intensidad. También aumenta la presión arterial, algo completamente normal cuando el cuerpo necesita enviar más sangre a las zonas que están en plena actividad.
