Los más difícil del ejercicio físico para muchos es empezar; esos primeros minutos en los que uno duda si seguir o parar pueden parecer eternos, sobre todo si llevas tiempo sin moverte demasiado. Sin embargo, en cuanto el cuerpo se pone en marcha, empiezan a ocurrir muchas más cosas de las que imaginamos, pues no es algo que solo hace que sudes o que te canses; en realidad activa una cadena de reacciones dentro del organismo que empiezan casi desde el primer momento.
De hecho, el ejercicio físico empieza a cambiar el funcionamiento del cuerpo incluso antes de que aparezca el cansancio. El corazón se acelera, los pulmones trabajan más y los músculos reciben señales para ponerse en acción, como parte de un proceso natural que prepara al organismo para el movimiento. Y aunque a veces no seamos conscientes, el ejercicio físico pone en marcha sistemas clave del cuerpo que están diseñados para ayudarnos a rendir mejor y, a largo plazo, a mantener una buena salud.
2Los músculos se activan y el cuerpo redistribuye la energía
Cuando el ejercicio físico comienza de verdad, los músculos pasan a ser los grandes protagonistas. El sistema nervioso envía señales eléctricas que ordenan a las fibras musculares contraerse y producir movimiento. En ese momento el cuerpo empieza a gastar energía de forma más rápida, utilizando reservas internas que permiten arrancar la actividad.
Durante los primeros segundos del ejercicio físico, el organismo recurre a una fuente de energía rápida llamada fosfocreatina, que permite a los músculos tener un pequeño impulso inicial, y al mismo tiempo, el cuerpo reorganiza sus recursos. El flujo sanguíneo se dirige principalmente hacia los músculos, mientras que otros órganos que no son tan necesarios durante el esfuerzo reciben menos sangre temporalmente.

