El ejercicio físico puede provocar estos cambios en tu cuerpo casi desde el primer momento

Empezar a hacer ejercicio físico puede ser lo más difícil, sobre todo cuando llevas tiempo sin moverte demasiado. Sin embargo, en cuanto el cuerpo se pone en marcha empiezan a producirse cambios casi inmediatos en todo el cuerpo que ayudan al organismo a adaptarse al movimiento.

Los más difícil del ejercicio físico para muchos es empezar; esos primeros minutos en los que uno duda si seguir o parar pueden parecer eternos, sobre todo si llevas tiempo sin moverte demasiado. Sin embargo, en cuanto el cuerpo se pone en marcha, empiezan a ocurrir muchas más cosas de las que imaginamos, pues no es algo que solo hace que sudes o que te canses; en realidad activa una cadena de reacciones dentro del organismo que empiezan casi desde el primer momento.

De hecho, el ejercicio físico empieza a cambiar el funcionamiento del cuerpo incluso antes de que aparezca el cansancio. El corazón se acelera, los pulmones trabajan más y los músculos reciben señales para ponerse en acción, como parte de un proceso natural que prepara al organismo para el movimiento. Y aunque a veces no seamos conscientes, el ejercicio físico pone en marcha sistemas clave del cuerpo que están diseñados para ayudarnos a rendir mejor y, a largo plazo, a mantener una buena salud.

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El cerebro también se beneficia del ejercicio físico

“El cerebro también recibe señales”. Fuente: Freepik

Aunque muchas personas relacionan el ejercicio físico solo con los músculos o el corazón, el cerebro también experimenta cambios importantes cuando el cuerpo se pone en marcha. Desde los primeros minutos, aumenta el flujo de sangre hacia el cerebro, lo que significa que recibe más oxígeno y nutrientes, y lo que suele traducirse en una mayor sensación de alerta y concentración.

Además, el ejercicio físico activa procesos relacionados con la adaptación del cerebro, por lo que los especialistas hablan de neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para cambiar y aprender. Incluso se ha observado que el ejercicio puede estimular la formación de nuevas neuronas en áreas relacionadas con la memoria. A esto se suma el efecto de algunas hormonas que se liberan durante la actividad física, como la adrenalina y las endorfinas, que ayudan a mejorar el estado de ánimo y a reducir el estrés.

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