El paisaje de la Base Aérea de Gando está a punto de cambiar, y no solo por el rugido de los nuevos motores que surcarán el cielo canario. La ingeniería civil y militar se dan la mano para ejecutar uno de los proyectos de infraestructura más importantes de la década en las islas: una reforma eléctrica de 12,7 millones de euros diseñada específicamente para acoger a los Eurofighter. La llegada de estos aviones no es solo un cambio de modelo; es una revolución tecnológica que exige que la base sea, literalmente, más potente que nunca.
Una base del siglo XXI para cazas de última generación
Los modernos sistemas de armas, los bancos de pruebas digitales y los simuladores de vuelo de alta fidelidad que acompañan al Eurofighter tienen un apetito energético voraz. La red eléctrica actual de Gando, aunque operativa, no fue diseñada para las cargas que supone el despliegue permanente de una flota de cazas de cuarta generación plus.
La licitación publicada por Infodefensa detalla que la inversión se centrará en renovar los centros de transformación y las líneas de media y baja tensión que alimentan el área operativa. No se trata solo de tener luz, sino de garantizar una calidad de suministro crítica. Cualquier microcorte o caída de tensión durante el mantenimiento de los sistemas de aviónica de un Eurofighter podría causar daños millonarios o retrasos en la operatividad de la defensa nacional. Por ello, la redundancia y la seguridad de la red son las prioridades absolutas de esta reforma.
Canarias: El flanco estratégico reforzado
La elección de Gando para esta inversión subraya la importancia de Canarias en el esquema defensivo español y de la OTAN. En el actual contexto geopolítico, el control del espacio aéreo atlántico y la vigilancia del eje Sahelo-Sahariano son fundamentales.
Los Eurofighter que sustituirán a los F-18 del Ala 46 aportarán una mayor autonomía, velocidad y capacidad de combate electrónico. Sin embargo, para que estos «halcones» puedan volar, necesitan un «nido» a la altura. La reforma eléctrica de 12,7 millones es el cimiento sobre el que se apoya todo el sistema de mantenimiento y logística. Sin esta potencia, la base no podría albergar los talleres especializados que requieren las turbinas Eurojet o los avanzados sistemas de radar AESA de los nuevos aparatos.
El impacto de la inversión en la región
Más allá del ámbito estrictamente militar, una obra de 12,7 millones de euros supone un impulso para la industria de la ingeniería y la construcción en Gran Canaria. Durante los meses que dure la ejecución de las obras, se espera que empresas locales participen en el despliegue de las nuevas redes y sistemas.
Además, esta inversión garantiza que la Base de Gando siga siendo un centro de excelencia tecnológica en las islas, manteniendo puestos de trabajo altamente cualificados y asegurando que la infraestructura militar española en el archipiélago no se quede atrás respecto a las bases de la península o de otros aliados internacionales.
Una apuesta por la seguridad y la tecnología
El Ejército del Aire está demostrando que la modernización de la defensa no se limita a comprar aviones. La logística y la infraestructura son la columna vertebral de cualquier fuerza aérea moderna. Con la reforma eléctrica de Gando, España asegura que sus mejores pilotos en las islas cuenten con las mejores herramientas y con una base capaz de soportar el desafío tecnológico que representan los Eurofighter.
La «luz verde» a estos 12,7 millones es, en realidad, la señal de salida para que Canarias se posicione como uno de los puntos más avanzados y seguros de la defensa aérea europea.
