El sorprendente pueblo de Murcia que reúne dos Patrimonio de la Humanidad y un castillo del siglo XVI

En un pequeño pueblo de la región de Murcia, la historia aparece casi sin buscarla, con un castillo del siglo XVI dominando el paisaje, tradiciones reconocidas por la UNESCO y calles que conservan siglos de pasado convierten a este rincón en una de las sorpresas más curiosas del sureste español.

Murcia guarda lugares que sorprenden incluso a quienes creen conocer bien la región, y más allá de sus playas o de la huerta que la ha hecho famosa, hay pueblos donde la historia aparece en cada esquina, mezclando épocas y culturas de una forma casi inesperada. Uno de esos rincones es Mula, una localidad de Murcia que condensa siglos de historia en apenas unos kilómetros y que hoy se ha convertido en uno de los destinos más curiosos para quienes buscan algo diferente dentro de la región.

Lo llamativo de este pueblo de Murcia es que su patrimonio no se limita a un solo monumento, pues es un lugar donde conviven castillos renacentistas, restos romanos, tradiciones reconocidas por la UNESCO y calles que aún conservan el trazado medieval. Pasear por Mula es recorrer capas de historia superpuestas, desde pinturas rupestres hasta conventos barrocos, pasando por leyendas populares que todavía hoy se celebran en forma de romerías y fiestas muy arraigadas.

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Tradiciones, paisajes y otros tesoros poco conocidos

“Pantano de la Cierva”. Fuente: Wikipedia

La historia de Mula no se queda solo en sus monumentos. En la plaza del Ayuntamiento se vive cada año uno de los momentos más intensos de la tradición local: la Noche de los Tambores, que comienza a medianoche del Martes Santo. Durante horas, miles de personas hacen sonar sus tambores en una celebración que forma parte de las Tamboradas declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, una de las tradiciones más singulares de toda Murcia.

Pero el municipio esconde todavía más rincones curiosos; por ejemplo, en las pedanías cercanas aparecen lugares cargados de historia y leyenda, como el santuario del Niño de Mula, nacido de una antigua aparición religiosa, o la fortaleza de Alcalá, una construcción del siglo VIII que conserva una de las pocas puertas en recodo de origen islámico que siguen intactas en la región. A esto se suman paisajes de almendros en flor, rutas por la naturaleza y los históricos baños termales que llevan más de dos siglos funcionando, recordando que en Murcia la historia también se vive fuera de los museos.

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