El Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército de Tierra, ha sido el escenario de un relevo de mando que define el rumbo de la institución para los próximos años. El teniente general Fernando de la Cruz Cabrerizo ha jurado su cargo como Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército (2JEME), situándose como la «mano derecha» del JEME, el general Amador Enseñat, en la gestión de una de las instituciones más valoradas de España.
Un perfil de excelencia para una época de cambios
El teniente general Cabrerizo no es un desconocido en los círculos de alta estrategia. Su trayectoria profesional está marcada por un equilibrio perfecto entre el mando de unidades de combate y la gestión en estados mayores complejos. Su nombramiento es visto dentro de las Fuerzas Armadas como una apuesta por la experiencia y la visión de futuro.
Durante la toma de posesión, el general Enseñat y Berea (JEME) subrayó que la figura del Segundo Jefe es vital para el «engranaje» del Ejército. Mientras el JEME marca las líneas estratégicas y la representación institucional, el 2JEME es el encargado de que la maquinaria diaria —desde el adiestramiento de las tropas hasta la gestión de los recursos materiales— funcione con la precisión de un reloj. En un 2026 marcado por la inestabilidad internacional, esta labor de gestión interna cobra una relevancia crítica para la seguridad nacional.
Los objetivos del binomio Enseñat-Cabrerizo
La hoja de ruta que el teniente general Cabrerizo tiene sobre su mesa es ambiciosa. El Ejército de Tierra español está viviendo lo que los expertos llaman la «segunda revolución tecnológica». El nuevo 2JEME deberá liderar la integración definitiva de los sistemas de inteligencia artificial en la toma de decisiones tácticas y supervisar que la llegada del nuevo material rodante y de comunicaciones se traduzca en una ventaja operativa real sobre el terreno.
Otro de los pilares de su mandato será la gestión del talento. Con una fuerza profesional que debe adaptarse a entornos de combate cada vez más tecnológicos, Cabrerizo tendrá la responsabilidad de impulsar nuevos modelos de formación y especialización para los cuadros de mando y la tropa, asegurando que el factor humano siga siendo la mayor fortaleza del Ejército español.
Compromiso con la soberanía y la paz internacional
En su discurso de toma de posesión, el teniente general Cabrerizo reafirmó su lealtad al Rey y su compromiso con la Constitución, recordando que el Ejército es el garante último de la soberanía española. No obstante, también puso el foco en la cooperación internacional. Las tropas españolas son un pilar fundamental en el flanco este de Europa y en misiones de paz en África y Oriente Medio. La coordinación de estos despliegues, a menudo bajo paraguas internacionales, será una de las tareas más exigentes de su nuevo despacho.
Una estructura de mando sólida
Con la toma de posesión del teniente general Cabrerizo, el Ejército de Tierra cierra su estructura de mando superior con una apuesta clara por la profesionalidad y la madurez estratégica. El binomio formado por el JEME y su nuevo Segundo Jefe promete estabilidad en un periodo donde la defensa nacional debe ser más ágil y flexible que nunca.
España cuenta hoy con una cúpula militar preparada para los retos de 2026, donde la disuasión, la modernización y el servicio a la sociedad siguen siendo los nortes que guían al Palacio de Buenavista.
