Cada vez más niños tienen miopía y los expertos señalan un hábito clave para evitarla

Cada vez más niños necesitan gafas a edades tempranas, y la miopía se está convirtiendo en una preocupación creciente para los especialistas en salud visual. Ante este aumento, los expertos hablan de un hábito sencillo que podría marcar la diferencia.

La miopía se está convirtiendo en uno de los problemas visuales que más preocupan a los especialistas en salud ocular. Cada vez es más frecuente que los niños necesiten gafas a edades muy tempranas y, según distintos estudios, la cifra no deja de crecer en todo el mundo. Lo que hace unos años parecía algo relativamente común en la adolescencia ahora aparece incluso en la infancia, algo que ha encendido las alarmas entre oftalmólogos y optometristas.

La miopía no solo implica ver mal de lejos. Los expertos advierten de que, cuando aparece pronto y progresa con los años, puede aumentar el riesgo de sufrir otras enfermedades oculares más adelante. Por eso cada vez se habla más de la importancia de prevenirla o, al menos, retrasar su aparición. En ese contexto ha surgido una recomendación sencilla que muchos especialistas repiten con frecuencia: los niños deberían pasar más tiempo al aire libre.

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Qué es la miopía y por qué preocupa a los expertos

“Riesgo ocular”. Fuente: Freepik

La miopía aparece cuando el ojo se alarga más de lo normal; es un cambio en la forma del globo ocular que provoca que las imágenes lejanas no se enfoquen correctamente en la retina, lo que hace que los objetos distantes se vean borrosos mientras que los cercanos se perciben con mayor claridad. Es un problema visual bastante común, pero su aumento en la población infantil está llamando especialmente la atención.

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Aunque las gafas o las lentes de contacto permiten corregir la visión, la miopía no se limita únicamente a una cuestión de comodidad. Cuando el ojo se alarga demasiado, algunas estructuras internas quedan sometidas a mayor tensión. Con el paso de los años esto puede aumentar el riesgo de padecer problemas oculares más serios, como glaucoma, cataratas prematuras o incluso desprendimiento de retina.

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