La miopía se está convirtiendo en uno de los problemas visuales que más preocupan a los especialistas en salud ocular. Cada vez es más frecuente que los niños necesiten gafas a edades muy tempranas y, según distintos estudios, la cifra no deja de crecer en todo el mundo. Lo que hace unos años parecía algo relativamente común en la adolescencia ahora aparece incluso en la infancia, algo que ha encendido las alarmas entre oftalmólogos y optometristas.
La miopía no solo implica ver mal de lejos. Los expertos advierten de que, cuando aparece pronto y progresa con los años, puede aumentar el riesgo de sufrir otras enfermedades oculares más adelante. Por eso cada vez se habla más de la importancia de prevenirla o, al menos, retrasar su aparición. En ese contexto ha surgido una recomendación sencilla que muchos especialistas repiten con frecuencia: los niños deberían pasar más tiempo al aire libre.
2El hábito diario que podría ayudar a prevenir la miopía
Uno de los hallazgos más interesantes de los últimos años tiene que ver con el tiempo que los niños pasan fuera de casa. Diversas investigaciones han observado que quienes juegan con frecuencia al aire libre tienen menos probabilidades de desarrollar miopía que aquellos que pasan la mayor parte del tiempo en espacios cerrados.
La razón parece estar relacionada con la luz natural. La exposición a la luz del sol estimula la liberación de dopamina en la retina, una sustancia que ayuda a regular el crecimiento del ojo durante la infancia. Este proceso contribuye a mantener una forma ocular más equilibrada y puede reducir el riesgo de que el ojo se alargue demasiado, algo que está directamente relacionado con la aparición de la miopía.
