‘Top Chef: dulces y famosos’ volvió a demostrar que en televisión cualquier cosa puede pasar cuando menos se espera. El concurso de repostería de TVE ha ido subiendo el nivel semana tras semana, pero el último programa dejó claro que la presión ya empieza a sentirse de verdad entre los participantes. Entre nuevas incorporaciones, pruebas cargadas de emoción y despedidas inesperadas, la noche terminó siendo una de las más intensas desde que arrancó la temporada.
‘Top Chef: dulces y famosos’ se ha convertido en una mezcla curiosa de talento pastelero, historias personales y momentos televisivos que no siempre se ven venir. El quinto programa llegó con sorpresas que cambiaron el rumbo del concurso y, como suele ocurrir cuando las cocinas se llenan de nervios, también dejó alguna que otra escena difícil de olvidar para los espectadores.
2Una prueba cargada de recuerdos y lágrimas
Una de las pruebas más emotivas de la noche estuvo relacionada con la infancia de los concursantes. Los chefs recibieron fotografías de cuando eran pequeños y, a partir de esos recuerdos, tenían que preparar unas palmeritas, un dulce clásico de pastelería que ha acompañado a muchas generaciones.
La dinámica provocó momentos muy personales, pero hubo uno que marcó especialmente el programa. Benita no pudo contener las lágrimas al ver una foto de su comunión. En esa imagen aparecía todavía como un niño vestido de marinero, algo que le hizo recordar lo largo y difícil que había sido su camino personal. “Vosotros veis a un chico vestido de marinero en esa foto. Yo veo a Benita ahí dentro con un traje que no quiere”, explicó emocionada, dejando uno de los momentos más sinceros que se han visto hasta ahora en ‘Top Chef: dulces y famosos’.

