3 datos sobre los protectores solares que casi nadie tiene en cuenta en verano

Los protectores solares son un básico del verano, pero muchas personas aún los utilizan sin tener en cuenta algunos detalles que pueden marcar la diferencia. Desde la forma correcta de aplicarlos hasta las zonas del cuerpo que solemos olvidar, estos tres datos pueden ayudarte a proteger mejor tu piel para cuando el sol llegue.

Los protectores solares se han convertido en uno de los productos imprescindibles cuando llega el verano. Basta con que suban las temperaturas para que aparezcan en la bolsa de la playa, en las mochilas de excursión o incluso en el bolso de quienes pasan muchas horas al aire libre. La mayoría de las personas sabe que usarlos es importante, pero no siempre se tiene claro cómo aplicarlos correctamente o qué detalles marcan realmente la diferencia a la hora de proteger la piel.

Y es que la exposición al sol, aunque puede ser agradable e incluso beneficiosa en pequeñas dosis, también tiene su lado menos amable. Con el paso del tiempo, la radiación solar puede provocar daños que no siempre se ven de inmediato, desde manchas y arrugas prematuras hasta problemas más serios como el cáncer de piel. Por eso los especialistas insisten tanto en el uso de protectores solares, aunque también recuerdan que no basta con utilizarlos: hay que hacerlo bien. Estos son tres datos que muchos pasan por alto cuando llega el calor.

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La forma correcta de aplicar los protectores solares

“Aplicar correctamente”. Fuente: Freepik

Uno de los errores más comunes al usar protectores solares es aplicarlos justo en el momento de salir al sol, como si funcionaran de inmediato. Sin embargo, los especialistas recomiendan hacerlo con algo de antelación. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aconseja colocar el producto unos 15 minutos antes de exponerse al sol para que la piel tenga tiempo de absorberlo y pueda empezar a actuar correctamente.

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También influye la cantidad. A menudo se utiliza menos de lo necesario, lo que reduce la eficacia del producto. La Organización Mundial de la Salud señala que para cubrir bien todo el cuerpo se necesitan alrededor de 35 mililitros de protectores solares, una cantidad mayor de lo que muchas personas suelen aplicar. En otras palabras, una capa demasiado fina puede dar una falsa sensación de seguridad.

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