Los protectores solares se han convertido en uno de los productos imprescindibles cuando llega el verano. Basta con que suban las temperaturas para que aparezcan en la bolsa de la playa, en las mochilas de excursión o incluso en el bolso de quienes pasan muchas horas al aire libre. La mayoría de las personas sabe que usarlos es importante, pero no siempre se tiene claro cómo aplicarlos correctamente o qué detalles marcan realmente la diferencia a la hora de proteger la piel.
Y es que la exposición al sol, aunque puede ser agradable e incluso beneficiosa en pequeñas dosis, también tiene su lado menos amable. Con el paso del tiempo, la radiación solar puede provocar daños que no siempre se ven de inmediato, desde manchas y arrugas prematuras hasta problemas más serios como el cáncer de piel. Por eso los especialistas insisten tanto en el uso de protectores solares, aunque también recuerdan que no basta con utilizarlos: hay que hacerlo bien. Estos son tres datos que muchos pasan por alto cuando llega el calor.
2Cada cuánto tiempo hay que volver a usar los protectores solares
Otro detalle que suele olvidarse es que los protectores solares no duran todo el día. Aunque muchas personas creen que basta con aplicarlos una vez por la mañana antes de salir de casa, lo cierto es que su efecto va disminuyendo con el paso de las horas, sobre todo si estamos al aire libre, sudamos o entramos al agua. Por eso los especialistas recuerdan que la protección no es permanente y que conviene estar atentos para mantener la piel bien protegida durante toda la jornada.
La FDA recomienda volver a aplicar el producto al menos cada dos horas para mantener la protección. Y si se está nadando, sudando o pasando mucho tiempo al aire libre, es conveniente hacerlo incluso antes. Reaplicar protectores solares puede parecer un gesto simple, pero marca una gran diferencia cuando se trata de evitar daños provocados por la radiación ultravioleta.
