3 datos sobre los protectores solares que casi nadie tiene en cuenta en verano

Los protectores solares son un básico del verano, pero muchas personas aún los utilizan sin tener en cuenta algunos detalles que pueden marcar la diferencia. Desde la forma correcta de aplicarlos hasta las zonas del cuerpo que solemos olvidar, estos tres datos pueden ayudarte a proteger mejor tu piel para cuando el sol llegue.

Los protectores solares se han convertido en uno de los productos imprescindibles cuando llega el verano. Basta con que suban las temperaturas para que aparezcan en la bolsa de la playa, en las mochilas de excursión o incluso en el bolso de quienes pasan muchas horas al aire libre. La mayoría de las personas sabe que usarlos es importante, pero no siempre se tiene claro cómo aplicarlos correctamente o qué detalles marcan realmente la diferencia a la hora de proteger la piel.

Y es que la exposición al sol, aunque puede ser agradable e incluso beneficiosa en pequeñas dosis, también tiene su lado menos amable. Con el paso del tiempo, la radiación solar puede provocar daños que no siempre se ven de inmediato, desde manchas y arrugas prematuras hasta problemas más serios como el cáncer de piel. Por eso los especialistas insisten tanto en el uso de protectores solares, aunque también recuerdan que no basta con utilizarlos: hay que hacerlo bien. Estos son tres datos que muchos pasan por alto cuando llega el calor.

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Las zonas del cuerpo que casi siempre olvidamos proteger

“Cada zona es importante”. Fuente: Freepik

Cuando se utilizan protectores solares, la mayoría de la gente se concentra en los hombros, la espalda o las piernas, que son las áreas más visibles y las que suelen quemarse con facilidad. Sin embargo, hay otras partes del cuerpo que también reciben radiación solar y que a menudo se pasan por alto.

Las orejas, la nariz, los labios o la nuca son algunas de las zonas que con frecuencia quedan sin protección. También ocurre con las manos, la línea del cabello o el cuero cabelludo, especialmente en personas con zonas de calvicie. Incluso la planta de los pies puede quedar expuesta en la playa o la piscina. Aplicar protectores solares en estas áreas puede parecer un detalle menor, pero en realidad es una forma sencilla de cuidar la piel y reducir el riesgo de daños a largo plazo.

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