Los frutos secos llevan años apareciendo en casi todas las recomendaciones de alimentación saludable, aunque durante mucho tiempo no se les dio la importancia que realmente tienen. Hoy es difícil encontrar a un nutricionista que no los mencione cuando habla de mejorar la dieta, y cada vez más estudios confirman que incluir frutos secos en el día a día puede aportar mucho más que un simple snack entre comidas.
Durante décadas se pensó que, por su alto contenido calórico, lo mejor era consumir frutos secos con mucha cautela, pero la investigación reciente ha cambiado bastante esa idea. Diversos trabajos científicos han observado que comer un pequeño puñado al día se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de ayudar a controlar el azúcar en sangre, mejorar la salud intestinal e incluso favorecer una vida más larga, pero hay que ver las diferencias de cada uno.
2Nueces de Brasil, pequeñas pero muy potentes
Entre los frutos secos más llamativos desde el punto de vista nutricional están las nueces de Brasil. Su fama se debe sobre todo al selenio, un mineral esencial que participa en el funcionamiento de la tiroides y en la respuesta del sistema inmunitario. De hecho, pocas comidas concentran tanto selenio como este fruto seco, algo que las convierte en una opción interesante para complementar la dieta.
Eso sí, precisamente por esa alta concentración de selenio, los especialistas recomiendan consumir frutos secos como las nueces de Brasil con cierta moderación. Con apenas dos o tres al día suele ser suficiente para obtener sus beneficios sin superar las cantidades recomendadas. Además de este mineral, también aportan fibra prebiótica, hierro y otros nutrientes que ayudan a mantener una buena salud intestinal y a favorecer el transporte de oxígeno en el organismo.

