Este domingo, el FC Barcelona celebra unas elecciones que no solo definirán quién ocupará la presidencia del club, sino que también marcarán el futuro de una de las instituciones más icónicas de Cataluña y del fútbol mundial.
El Barça no es solo un club: es un símbolo cultural y social catalán, un eje identitario para millones de catalanes y aficionados en todo el mundo. Por eso, cada campaña electoral genera expectación mediática y social, y las últimas semanas han demostrado que la aparente ‘continuidad asegurada’ de Joan Laporta se ha visto seriamente cuestionada.
Hasta hace poco, y tal y como barruntaban periodistas laportistas como Josep Pedrerol, la carrera electoral se presentaba como un paseo militar para la continuidad de Laporta, quien llegó al Auditori 1899 con su emblemático autobús de campaña, entregando 8.169 firmas de socios para avalar su candidatura, frente a las 5.144 de Víctor Font.
La diferencia, aunque aún favorable al actual presidente, fue menor de lo esperado y, además, la campaña ha revelado signos de inseguridad en Laporta. Tras su regreso al club en 2021, Laporta heredó un primer equipo masculino devastado, casi irreconocible, y logró revitalizarlo hasta convertirlo en un equipo ganador.
Sin embargo, sus últimos cuatro años se han visto empañados por polémicas económicas, retrasos en la reforma del Camp Nou, adjudicada a la constructora turca Limak, y conflictos institucionales que han dado munición a sus rivales.
Entre ellos, Víctor Font ha ganado fuerza respecto a las elecciones de 2021, apoyado por figuras como Xavi Hernández y Jaume Guardiola, y ha sabido capitalizar descontentos internos y errores estratégicos de la gestión actual.
La campaña del empresario de Granollers combina críticas deportivas, económicas y de gestión institucional, buscando demostrar que existe alternativa a la continuidad del laportismo.
A continuación, las cinco claves que definirán estas elecciones:
1. Fútbol: los resultados mandan
En el Barça, como en todo club de élite, el rendimiento deportivo es decisivo. Bajo la dirección del entrenador Hansi Flick, uno de los más valorados de Europa, y con jóvenes estrellas como Lamine Yamal, el primer equipo masculino ha recuperado competitividad y entusiasmo.
Esta recuperación ha sido un argumento a favor de Laporta, mostrando que, pese a los conflictos institucionales, el club sigue ganando. Font, en cambio, ha intentado construir un proyecto técnico alternativo, muy crítico con el director deportivo Deco, al que ha amenazado con el despido en caso de ganar.
Su estrategia busca proyectar autoridad y control sobre la dirección deportiva, ofreciendo un modelo más estructurado y alejado del carisma que caracteriza a Laporta.
2. Economía: el talón de Aquiles de Laporta
La economía se ha convertido en terreno favorable para Font. En debates televisados y entrevistas, ha criticado la gestión económica del club, reprochando a Laporta decisiones polémicas y falta de transparencia en inversiones y adjudicaciones, como las obras del Camp Nou, el polémico acuerdo con Nike o la contratación de operadores como New Era Visionary Group.
Font ha incorporado a Jaume Guardiola, ex consejero delegado del Banc Sabadell, como su fichaje estrella para reforzar la credibilidad financiera de su candidatura. Con él, pretende mostrar que puede garantizar una administración profesional, sin los tintes presidencialistas y clientelares que muchos socios critican en la gestión de Laporta.
3. Messi: la salida que duele
La mala salida de Lionel Messi, pese a las promesas de Laporta de mantener al astro en caso de reelección, sigue siendo un tema sensible. Font ha utilizado este desencuentro como un argumento de campaña, recordando a los socios que la gestión del presidente actual ha tenido fallos estratégicos y de comunicación que afectaron directamente al club y a su máxima estrella.

Aunque Font exploró contactos con el entorno de Erling Haaland para generar un golpe mediático similar al de Florentino Pérez en el año 2000, ni Messi ni Haaland jugarán un papel activo en esta campaña.
Font debe entonces confiar en otros frentes —económico, deportivo e institucional— para fortalecer su candidatura.
4. Otros líos de Laporta: de Reus a Spotify
Laporta arrastra varias polémicas que sus rivales han sabido capitalizar. Entre ellas se encuentran los conflictos con CaixaBank, que ha suspendido su histórico patrocinio, y el caso Reus, donde la Audiencia Provincial ha reabierto investigaciones por presuntas estafas vinculadas a inversiones realizadas por miembros de su entorno.
También se han cuestionado decisiones estratégicas como la contratación de Nike o la relación con Spotify, además de la gestión de inversiones fallidas que supusieron pérdidas millonarias. Estas polémicas han debilitado la percepción de Laporta como un gestor sólido, especialmente frente a la narrativa de Font sobre transparencia y buen gobierno.
5. Carisma: el terreno de Laporta
A pesar de los problemas deportivos y económicos, Laporta conserva una ventaja que pocos pueden disputar: el carisma. Su estilo cercano, directo y emocional sigue conectando con una gran parte de la masa social del Barça, mientras que Font proyecta una imagen más gris, racional y estructurada, más similar a la de Josep Lluís Núñez que a la de un líder carismático capaz de movilizar al socio en masa.
Curiosamente, Laporta ha utilizado este carisma para contrarrestar las acusaciones de sus rivales, acusando a Font de ‘manchar la campaña’ y proyectando la narrativa de que solo él entiende la pasión y la identidad blaugrana.
Una contienda incierta
A pesar de la ventaja inicial de Laporta, las últimas semanas han mostrado una campaña más ajustada de lo previsto. La distancia en firmas entregadas y la creciente visibilidad de Font han demostrado que no existe un favorito absoluto. El apoyo de Xavi Hernández y Jaume Guardiola, junto con propuestas claras sobre rebaja de abonos, voto electrónico y control económico, refuerzan la percepción de que Font no es un candidato testimonial.
