«Si hay un acuerdo programático de Gobierno, medida a medida, sí». Así ha respondido Santiago Abascal, presidente de Vox, a la pregunta de si su formación entrará en los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. «Si no lo hay, no», ha añadido. «Vamos a gobernar en las tres regiones», ha repetido el dirigente, dibujando su entrada en los ejecutivos como, «quizás», la «principal garantía» para asegurar que se ponen en marcha las peticiones de Vox.
Con el resultado de la tercera cita de este año, el presidente de Vox ha sonado hoy más rotundo respecto a su intención de volver a compartir ejecutivos autonómicos con el PP, aunque siempre supeditándolo a que antes se cierre un pacto sobre las medidas a aplicar en la legislatura. Donde haya posibilidad de programa de gobierno, habrá gobiernos de coalición», ha insistido Abascal, y de nuevo, ha despejado dudas sobre cualquier otra posibilidad: «Pues será porque hay gobierno con el PSOE o porque deciden convocar a las elecciones otra vez.
Así, y como venían haciendo todos los dirigentes de Vox en las últimas semanas, Abascal ha insistido en que la negociación sobre las responsabilidades de cada partido en los ejecutivos debe quedar relegada a un escenario futuro. «Antes de hablar de formar un gobierno de coalición queremos una negociación medida a medida, con garantías y con plazos de cumplimiento», ha señalado el líder de Vox. Una premisa que se defendía para Extremadura y Aragón, y que se extrapola ahora a Castilla y León.
El partido de Abascal no logró este domingo en las urnas un crecimiento tan disparado como en las dos citas anteriores. De hecho, en la suma de las derechas, Vox pierde peso en Castilla y León. Pero Abascal, que este lunes se ha centrado solo en ensalzar el lado bueno de la marca obtenida -el 18,9% del voto que significa su mejor resultado histórico en una comunidad-, ha negado que el frenazo tenga relación con su postura en las negociaciones abiertas simultáneamente con el PP.
«¿Qué es lo que nos ha pasado factura? Si hemos crecido», ha defendido Abascal. Pero, eso sí, el dirigente ha acusado a los populares de estar «empeñados» en «hacer un relato del bloqueo», desde el voto en contra de Vox a la investidura de la popular María Guardiola.
En todo caso, Abascal tiende la mano al PP para encauzar las negociaciones en Extremadura y Aragón y poner otras en marcha en la comunidad que ayer llamó a las urnas. «Tenemos un mandato, que es el de entendernos», ha sostenido el dirigente, aunque sin poder aún descartar el escenario de una repetición electoral en ninguna de las tres autonomías.
En la sede de Vox insistían hoy en mostrarse satisfechos con el resultado obtenido, ensalzando lo que supone un crecimiento -aunque muy moderado- en un territorio donde ya se movían en valores históricos para el partido. «Vox no ha tocado techo», ha repetido Abascal, como ya hizo el domingo tras el cierre de las urnas. «Pero hay muchos que van a querer decirlo, los mismos que anunciaban los certificados de defunción de Vox desde 2020», ha añadido.
