La memoria es una de esas capacidades que solemos dar por hechas hasta que empieza a fallar. Recordar un nombre, una dirección o lo que teníamos que comprar en el supermercado parece algo sencillo, pero detrás de esos pequeños gestos cotidianos hay un trabajo enorme del cerebro. Por eso cada vez hay más interés en entender cómo funciona realmente y, sobre todo, cómo se puede entrenar para mantenerla en forma durante más tiempo.
En los últimos años ha vuelto a despertar curiosidad una técnica muy antigua que durante siglos ayudó a las personas a guardar grandes cantidades de información en la cabeza. Hoy la usan campeones de memoria de todo el mundo, pero también está empezando a estudiarse en hospitales y centros de investigación porque podría fortalecer la memoria, ralentizar el deterioro cognitivo e incluso ayudar en algunos tratamientos psicológicos.
2El cerebro recuerda mejor lo que puede imaginar
Durante mucho tiempo este sistema se consideró poco más que un truco curioso, pero la neurociencia ha empezado a mostrar que tiene bastante sentido. El cerebro humano está especialmente preparado para recordar espacios, rutas y escenas visuales, habilidades que durante miles de años fueron esenciales para sobrevivir. En ese contexto, la memoria funciona mucho mejor cuando la información se transforma en imágenes.
Los estudios con escáneres cerebrales han observado que cuando alguien utiliza el método de loci se activan varias zonas al mismo tiempo. Participan áreas relacionadas con la orientación espacial, con la planificación y con la memoria visual. Esa combinación crea conexiones más fuertes entre recuerdos, de modo que la memoria encuentra más caminos para recuperar la información cuando la necesita.

