La diabetes es una enfermedad que muchas veces se desarrolla en silencio, no aparece de un día para otro ni siempre da señales claras al principio, pero poco a poco se relaciona con decisiones cotidianas que parecen pequeñas, sobre todo las que tienen que ver con la alimentación. Por eso los investigadores llevan años intentando entender qué hábitos diarios pueden aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo 2, una de las formas más comunes de esta enfermedad.
En esa búsqueda, un estudio reciente volvió a poner la lupa sobre algo que forma parte de la dieta de millones de personas en todo el mundo: las papas fritas. Los resultados sugieren que comer papas fritas con frecuencia podría elevar el riesgo de diabetes más de lo que se pensaba. No se trata de un alimento extraño ni de una costumbre rara, sino de algo que aparece con frecuencia en menús, restaurantes y comidas rápidas.
1Un estudio con miles de personas durante décadas
La relación entre ciertos alimentos y la diabetes no es nueva, pero esta investigación ha llamado la atención por la magnitud de los datos analizados. Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard revisó casi cuarenta años de información alimentaria recogida de más de 200.000 profesionales de la salud. Ese seguimiento tan largo permitió observar con bastante detalle cómo ciertos hábitos podían influir en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 con el paso del tiempo.
Al analizar esos datos, los investigadores encontraron algo interesante. Consumir papas hervidas, al horno o en puré apenas se relacionaba con un aumento leve del riesgo de diabetes. Sin embargo, comer papas fritas varias veces a la semana aparecía asociado a un incremento cercano al 20% en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
