Un hábito muy común al comer podría elevar el riesgo de diabetes un 20%, según un estudio

Un gesto tan normal como la forma en que se prepara y se consume un alimento muy popular podría tener más impacto en la salud de lo que parece. Un estudio con décadas de datos advierte que este hábito, bastante común en muchas mesas, podría aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 hasta en un 20%.

La diabetes es una enfermedad que muchas veces se desarrolla en silencio, no aparece de un día para otro ni siempre da señales claras al principio, pero poco a poco se relaciona con decisiones cotidianas que parecen pequeñas, sobre todo las que tienen que ver con la alimentación. Por eso los investigadores llevan años intentando entender qué hábitos diarios pueden aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo 2, una de las formas más comunes de esta enfermedad.

En esa búsqueda, un estudio reciente volvió a poner la lupa sobre algo que forma parte de la dieta de millones de personas en todo el mundo: las papas fritas. Los resultados sugieren que comer papas fritas con frecuencia podría elevar el riesgo de diabetes más de lo que se pensaba. No se trata de un alimento extraño ni de una costumbre rara, sino de algo que aparece con frecuencia en menús, restaurantes y comidas rápidas.

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Pequeños cambios que pueden marcar diferencia para la diabetes

“Comer ocasionalmente”. Fuente: Freepik

A pesar de lo llamativos que pueden parecer estos datos, los investigadores aclaran que no se trata de demonizar alimentos concretos. El riesgo de diabetes suele aumentar cuando ciertos hábitos se vuelven muy frecuentes, sobre todo si se combinan con sedentarismo o con una dieta poco equilibrada. En otras palabras, comer papas fritas de forma ocasional no es lo mismo que convertirlas en una costumbre varias veces por semana.

De hecho, algunos especialistas sugieren cambios sencillos que pueden ayudar a reducir el riesgo de diabetes sin necesidad de transformar completamente la dieta. Elegir porciones más pequeñas de papas fritas, optar por preparaciones al horno o sustituirlas por granos integrales son decisiones pequeñas que, repetidas día tras día, pueden tener un impacto importante en la salud.

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