El matrimonio suele asociarse con celebraciones, promesas y nuevas etapas en la vida, pero lo que ocurre después de ese “sí, quiero” rara vez ocupa titulares. Sin embargo, cada vez más estudios están mirando precisamente ahí, en la vida cotidiana de las parejas, y los resultados han demostrado que el matrimonio puede influir de forma real en la salud física y mental de quienes lo viven.
Aún más llamativo es que esos beneficios no parecen limitarse a quienes se casan jóvenes, pues las investigaciones recientes apuntan a que el matrimonio también puede tener efectos positivos cuando llega más tarde, incluso en la tercera edad. En muchos casos, la compañía, el apoyo emocional y los hábitos compartidos acaban teniendo un impacto directo en cómo se siente el cuerpo y la mente con el paso de los años.
2Una relación que también influye en la salud física
El matrimonio no solo se refleja en la vida emocional, también puede tener efectos claros en el cuerpo, y muchos especialistas creen que parte de la explicación está en los hábitos que las parejas desarrollan juntas. Cuando dos personas comparten la vida, tienden a animarse mutuamente a cuidar su salud, a hacer más ejercicio, comer mejor o reducir conductas perjudiciales como fumar o beber en exceso.
Los estudios han encontrado, por ejemplo, que las personas casadas presentan menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y que quienes padecen problemas cardíacos suelen tener mejores probabilidades de recuperación si cuentan con una pareja estable. También se han observado ventajas en pacientes con cáncer o diabetes, algo que los investigadores relacionan con el apoyo emocional y práctico que ofrece el matrimonio durante los tratamientos y el proceso de recuperación.
