Feijóo exige cuentas al Gobierno de Sánchez por el gasto oculto en Defensa

La oposición critica el envío de la fragata Cristóbal Colón sin previa autorización legislativa.

La estabilidad política y la transparencia administrativa se han situado nuevamente en el epicentro del debate nacional tras el último movimiento estratégico del Partido Popular en las Cortes Generales. La formación liderada por Alberto Núñez Feijóo ha decidido elevar su fiscalización sobre el Ejecutivo, registrando una serie de peticiones de comparecencia obligatorias que buscan arrojar luz sobre las millonarias inversiones destinadas a las áreas de Seguridad y Defensa. Esta ofensiva parlamentaria surge como respuesta a lo que la oposición define como una gestión sistemática de espaldas a las instituciones, caracterizada por el uso de partidas presupuestarias no contempladas en las cuentas públicas vigentes y una preocupante falta de comunicación con los grupos parlamentarios en decisiones de calado internacional.

La situación actual presenta una anomalía contable que ha encendido todas las alarmas en la sede de la calle Génova. El Gobierno de España se encuentra operando en este ejercicio 2026 con unos Presupuestos Generales del Estado prorrogados desde el año 2023, una circunstancia que, según la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra, no ha impedido que el gabinete de Pedro Sánchez adquiera nuevos y ambiciosos compromisos de inversión. La denuncia del PP se centra en el hecho de que estas obligaciones financieras se están asumiendo sin la aprobación de un nuevo marco presupuestario que las respalde, lo que diluye la capacidad de control del Legislativo sobre el destino exacto de los fondos públicos.

EXIGENCIAS DE COMPARECENCIA EN LA COMISIÓN MIXTA

Ante este escenario de incertidumbre financiera, el Partido Popular ha formalizado la solicitud para que tres figuras clave del Consejo de Ministros den explicaciones inmediatas ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional. Las peticiones afectan directamente a la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; a la ministra de Defensa, Margarita Robles; y al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu. El objetivo principal es que estos responsables desglosen pormenorizadamente la planificación estratégica y la ejecución del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa durante los ejercicios 2025 y 2026, un periodo en el que la actividad inversora ha crecido de forma exponencial sin que se haya producido un debate previo en sede parlamentaria.

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La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (Fuente: Agencias)
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (Fuente: Agencias)

La urgencia de estas comparecencias se ve acentuada por acontecimientos recientes en el ámbito de la geopolítica. La contienda en Irán ha provocado movimientos por parte del Ejecutivo que la oposición considera unilaterales y carentes de legitimidad democrática interna. Cuca Gamarra ha señalado con especial dureza la decisión del envío de la fragata Cristóbal Colón a la zona de conflicto, una operación que, según sus palabras, se ha realizado sin el consentimiento, la autorización ni las explicaciones pertinentes en el Congreso de los Diputados. A este despliegue militar se suma la reciente transferencia de 1.339 millones de euros, aprobada en el último Consejo de Ministros, sobre la cual no se ha facilitado información técnica ni política que justifique la cuantía o el destino de dicho montante.

FISCALIZACIÓN DE ADJUDICACIONES Y CAPACIDAD INDUSTRIAL

El escrutinio del Partido Popular no se detiene en la cuantía de los fondos, sino que profundiza en la idoneidad de los adjudicatarios y en los procesos técnicos seguidos por los ministerios implicados. La formación exige que el Gobierno rinda cuentas sobre la capacidad real, tanto industrial como tecnológica, de las empresas que han resultado beneficiarias de los 33.936 millones de euros ya adjudicados durante el año 2025. Existe una preocupación latente sobre si estas entidades poseen los recursos suficientes para cumplir con los contratos en tiempo y forma, evitando así que el presupuesto nacional se diluya en proyectos que no lleguen a materializarse de manera efectiva para las Fuerzas Armadas.

En este sentido, los populares han puesto el foco en los mecanismos de financiación utilizados y en cómo estos desembolsos afectan a otras secciones de la administración pública. La sospecha de que se estén detrayendo fondos de otras áreas para cubrir los huecos de la política de defensa es una de las cuestiones que Montero, Robles y Hereu deberán aclarar. Además, el PP reclama conocer los criterios y requisitos de subcontratación que el Ejecutivo está imponiendo a las empresas principales, así como un detalle exhaustivo de la planificación prevista para lo que resta de 2026, con el fin de garantizar que la inversión contribuya verdaderamente a la soberanía tecnológica de España y no a intereses arbitrarios o coyunturales.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, atiende a los medios de comunicación a su llegada a la Comisión de Control de los Créditos Destinados a Gastos Reservados, en el Congreso de los Diputados, a 9 de diciembre de 2025, en Madrid (Fuente: Agencias)
La ministra de Defensa, Margarita Robles, atiende a los medios de comunicación a su llegada a la Comisión de Control de los Créditos Destinados a Gastos Reservados, en el Congreso de los Diputados, a 9 de diciembre de 2025, en Madrid (Fuente: Agencias)

TRANSPARENCIA FRENTE AL BLOQUEO INSTITUCIONAL

La relación entre el Ministerio de Defensa y la oposición atraviesa uno de sus momentos más críticos. Desde las filas populares se acusa a la ministra Margarita Robles de estar desaparecida de las sesiones de control y de bloquear sistemáticamente sus intervenciones en el Congreso para evitar dar respuesta a las preguntas sobre los programas del Plan Industrial y Tecnológico. Esta actitud, calificada de opaca por el PP, ha llevado a la formación a insistir en la necesidad de verificar los procesos de concesión de préstamos directos y los criterios aplicados para seleccionar a los proveedores de seguridad del Estado.

La defensa de la transparencia no es solo una cuestión de formas para la oposición, sino un pilar fundamental para asegurar que las necesidades de las Fuerzas Armadas sean atendidas con rigor. El Partido Popular sostiene que la industria de defensa española se encuentra ante una oportunidad histórica para fortalecerse, pero advierte que este potencial podría verse truncado si las adjudicaciones no se realizan bajo estrictos principios de capacidad y eficiencia. El desenlace de estas comparecencias marcará el rumbo de la política de seguridad nacional en un contexto global marcado por la inestabilidad, donde la claridad en el gasto público se vuelve más necesaria que nunca para mantener la confianza ciudadana en las instituciones del Estado.

La utilización de partidas no presupuestadas obliga al Estado a recurrir a ampliaciones de crédito o transferencias de contingencia. Dado que estos 33.936 millones suponen un porcentaje significativo del PIB español, su integración en las cuentas públicas sin una reducción equivalente en otras áreas —o un aumento proporcional de los ingresos— empuja el déficit al alza. Esto complica el cumplimiento de las reglas fiscales de la Unión Europea, que exigen una senda de consolidación tras años de flexibilidad.

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Jordi Hereu, ministro de Industria (Fuente: Agencias)
Jordi Hereu, ministro de Industria (Fuente: Agencias)

EL RIESGO DE LAS PARTIDAS EXTRAPRESUPUESTARIAS

El Partido Popular pone el foco en los «nuevos compromisos de inversión» que no figuran en las cuentas de 2023. Cuando el Gobierno aprueba transferencias de crédito (como los recientes 1.339 millones) fuera del debate presupuestario ordinario, se genera una «factura en la sombra». Este mecanismo permite al Ejecutivo agilizar compras militares ante crisis como la de Irán, pero resta visibilidad al gasto real acumulado, dificultando que los organismos de control financiero calculen el techo de gasto con precisión.

Una parte importante del Plan Industrial y Tecnológico se articula mediante préstamos directos a empresas del sector. Si bien estos no computan inmediatamente como gasto a efectos de déficit (al ser activos financieros), el riesgo reside en la solvencia de los adjudicatarios. Si las empresas no tienen la «capacidad real» que denuncia el PP y no pueden ejecutar los proyectos o devolver los créditos, esos activos se convertirán en pérdidas netas para el Estado, agravando el agujero fiscal a medio plazo.