A subasta el submarino de Perejil: España vende el histórico Siroco (S-72) para su desguace

- El submarino que vigiló las costas de Marruecos durante el conflicto de Perejil ya tiene precio.
- España pone a subasta el histórico Siroco (S-72) para su desguace, cerrando un capítulo de la historia naval que comenzó en los años 80 y que hoy deja paso a la moderna tecnología de los S-80.

El Ministerio de Defensa ha puesto el punto final definitivo a la biografía operativa de uno de sus activos navales más carismáticos. El submarino Siroco (S-72), que durante casi tres décadas fue el «ojo silencioso» de España bajo el mar, ha salido a subasta pública. No se busca un nuevo capitán para él, ni una marina extranjera interesada en su compra; el pliego de condiciones es claro: se busca una empresa de desguace que desmantele sus más de 60 metros de eslora. Para los analistas militares, los veteranos de la Armada y los entusiastas de la historia, la noticia tiene un fuerte componente nostálgico, ya que este sumergible fue una pieza invisible pero crítica en la defensa de la soberanía española durante el incidente del islote de Perejil en 2002.

El Siroco pertenecía a la clase Galerna (tipo Agosta), una serie de cuatro submarinos de diseño francés construidos en los astilleros de Bazán (hoy Navantia) en Cartagena. Durante la última parte del siglo XX y los albores del XXI, estas unidades permitieron a la Armada Española mantener una presencia respetable y una capacidad de disuasión real en el Mediterráneo y el Atlántico. Sin embargo, su momento de mayor relevancia estratégica llegó en plena crisis diplomática con Marruecos. Mientras los helicópteros Cougar y las fuerzas especiales recuperaban el islote en una operación relámpago en superficie, el Siroco patrullaba las profundidades del Estrecho de Gibraltar. Su misión era vital: asegurar que ninguna interferencia de la marina marroquí pusiera en riesgo la vida de los soldados españoles y mantener una vigilancia acústica constante sobre los movimientos navales en la zona.

El proceso de subasta: El valor del acero naval

La decisión de iniciar el proceso de subasta en este 2026 responde a una necesidad puramente logística y económica. Tras ser retirado del servicio activo hace años, el mantenimiento del casco de acero del S-72 en los muelles de la Base de Cartagena supone un gasto constante en vigilancia y medidas de seguridad, además de un riesgo ambiental latente por la posible degradación de materiales.

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Antes de llegar a este punto, el submarino ha sido sometido a un riguroso proceso de «desmilitarización». Se han extraído sus sonares de casco, los sistemas de combate confidenciales, los tubos lanzatorpedos y los periscopios de ataque. Lo que queda es, esencialmente, una cáscara de acero de alta resistencia que se vende por un precio de salida que ronda los 150.000 euros. El valor real para el comprador no reside en la navegación, sino en las toneladas de acero naval de alta calidad y otros metales no ferrosos, materiales extremadamente cotizados en el mercado del reciclaje industrial en este 2026.

El dilema del museo: ¿Por qué el Siroco no será el nuevo «Delfín»?

Muchos se preguntan por qué el Ministerio de Defensa no ha optado por la musealización, siguiendo el exitoso ejemplo del submarino Delfín (S-61) en Torrevieja, que se ha convertido en un imán para el turismo. Fuentes de la Armada explican que el Siroco presentaba desafíos técnicos y sanitarios insuperables.

A diferencia de modelos más antiguos, la clase Agosta utilizaba materiales aislantes y componentes que en la actualidad se consideran peligrosos para la salud pública, como ciertos tipos de amianto y recubrimientos que requerirían una descontaminación integral extremadamente costosa. «Convertir el Siroco en un museo habría costado millones de euros que en este 2026 la Armada prefiere invertir en la modernización de la flota activa», comentan expertos del sector. Ante la disyuntiva de gastar fondos públicos en un barco parado o invertirlos en los nuevos programas de defensa, la balanza se ha inclinado hacia el pragmatismo.

El relevo generacional: La sombra del S-80

El desguace del Siroco simboliza, sobre todo, el cambio de guardia en el arma submarina española. Mientras el S-72 aguarda el soplete de los operarios, la Armada celebra la plena operatividad de la serie S-80 Plus. Submarinos como el Isaac Peral (S-81) representan un salto tecnológico de cuarenta años respecto al Siroco. Estas nuevas unidades son capaces de permanecer bajo el agua semanas enteras sin ser detectadas gracias a sus sistemas de propulsión independiente de aire (AIP) y están armadas con capacidades de ataque a tierra que el Siroco nunca pudo soñar.

La desaparición física del Siroco es ley de vida militar

Se va el buque que vigiló Perejil, el que entrenó a generaciones de submarinistas y el que garantizó que España tuviera «oídos» bajo el Estrecho en momentos de máxima tensión. Su estructura se fundirá para convertirse en acero nuevo, pero su papel en la seguridad nacional y su leyenda como guardián silencioso de las costas españolas ya están escritos en los libros de historia naval. España dice adiós a un veterano para dejar paso a la tecnología del futuro, pero el recuerdo del S-72 siempre estará ligado a aquel islote frente a la costa de Marruecos donde la diplomacia y la fuerza se midieron bajo la mirada atenta de un submarino.