El mapa político español atraviesa una de sus etapas más convulsas, marcada por una fragmentación, a pesar de los buenos resultados del bipartidismo en Castilla y León, que obliga a los grandes actores a redefinir sus estrategias de supervivencia y gestión. En este escenario de incertidumbre, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha trazado una hoja de ruta que pretende ser nítida ante los más desconfiados. Una acción que busca no solo el relevo en el Palacio de la Moncloa, sino una transformación profunda del Estado, según deja ver el propio líder popular.
Durante una su intervención en el programa «Es la Mañana de Federico» de Es Radio, el líder de la oposición desgranó un ambicioso plan de regeneración institucional, advirtiendo de que su llegada al poder no será un ejercicio de mera inercia administrativa. No llegaré al Gobierno para dormitar, sino para hacer las reformas que España necesita«, sentenció con una contundencia que busca marcar distancias con la actual gestión de Pedro Sánchez y quiere dar alas a los más conservadores dentro de su partido, que además de gobernar buscan un castigo judicial ante el actual presidente del gobierno y su entorno por las presuntas irregularidades que están siendo investigados.
Para Feijóo, la situación actual del país no admite diagnósticos superficiales ni soluciones cosméticas. El dirigente gallego insistió en que su prioridad absoluta será la recuperación de la dignidad de las instituciones, que a su juicio han sufrido una degradación sin precedentes en la historia democrática reciente. Su objetivo, según explicó, será «restaurar la institucionalidad y gobernar, hacer y decidir, y no resistir«, una crítica velada a la estrategia de supervivencia que atribuye al bloque gubernamental. En un tono de compromiso personal, subrayó su determinación de asumir el timón con todas sus consecuencias: “No dimitiré de mis responsabilidades. No llegaré al Gobierno a dormitar ni a mantener el statu quo”.

REGENERACIÓN INSTITUCIONAL Y AUDITORÍA DEL ESTADO
El pilar sobre el cual Feijóo pretende edificar su proyecto es el de la independencia de los contrapesos del Estado. Su diagnóstico es severo y abarca la práctica totalidad de los órganos que garantizan el equilibrio de poderes. “Tengo una misión que es hacer un cambio político en España para restaurar la institucionalidad, garantizar la independencia del Poder Judicial, volver a prestigiar el Tribunal Constitucional, los órganos reguladores, la Fiscalía General del Estado, la Abogacía del Estado, la AIREF”, añadió durante la entrevista. Esta voluntad de despolitizar la justicia y los entes de control se presenta como la piedra angular para devolver la confianza a una ciudadanía que asiste, con creciente escepticismo, al bloqueo de las instituciones.
Sin embargo, la reforma no se limita al ámbito jurídico. El líder del PP considera imprescindible realizar una radiografía exhaustiva de la situación real de las arcas públicas y la estructura administrativa. Según su criterio, España necesita con urgencia «una auditoría política, económica e institucional» que permita explicar a los ciudadanos la herencia recibida tras ocho años de lo que define como una parálisis de gestión. Para Feijóo, el balance de este periodo es desolador: un país más endeudado y envejecido donde las nuevas generaciones han visto mermadas sus expectativas de futuro. Su resumen de la última etapa legislativa fue lapidario al hablar de “ocho años de deuda pública, ocho años de gasto corriente y ocho años sin invertir”.
EL DESAFÍO ECONÓMICO Y EL EMPOBRECIMIENTO SOCIAL
La crítica económica ocupó una parte central de su discurso, poniendo el foco en el impacto que el alza de precios y la presión fiscal están teniendo sobre las familias. El presidente de los populares denunció que el Gobierno «sigue haciendo caja» con el incremento de los costes de la energía y los combustibles, mientras se resiste a aplicar medidas de alivio fiscal que el PP considera fundamentales. “¿Por qué no elimina el impuesto de generación y baja el IVA del 21% al 10%?”, cuestionó, señalando que en algunas estaciones de servicio el precio de la gasolina ha escalado hasta un 50%.
El panorama social descrito por Feijóo es el de una nación en retroceso de convergencia con sus socios europeos. Los datos que esgrimió dibujan una realidad de precariedad creciente: 500.000 millones más de deuda pública, una productividad en caída libre y el triste liderazgo en las estadísticas de pobreza infantil de la Unión Europea. Según el líder del PP, el encarecimiento acumulado del 40% en la cesta de la compra y del 53% en la vivienda ha provocado que «las clases medias sean más modestas y las clases más modestas sean cada vez mayores». Su reflexión final sobre el mercado laboral fue especialmente amarga: “Si el salario medio de nuestro país es el salario mínimo, significa que el país se ha empobrecido, hemos perdido convergencia con la Unión Europea y por eso hemos perdido poder adquisitivo”.
LA ENCRUCIJADA DE LOS PACTOS Y LA ESTABILIDAD
En el plano estrictamente táctico, la mirada del Partido Popular está puesta en la consolidación de mayorías que permitan una gobernabilidad real. La relación con Vox sigue siendo el gran debate de la política de bloques, y Feijóo no eludió la cuestión. Aunque reconoció la existencia de diferencias, destacó que «hay más puntos de encuentro que divergencias, que también las hay«, instando a la formación de Santiago Abascal a ser «responsables y consecuentes» con lo que los ciudadanos expresaron en las urnas. El objetivo es claro: evitar bloqueos innecesarios en comunidades como Extremadura y Aragón, exigiendo «proporcionalidad y estabilidad en los acuerdos» como principios innegociables.
Esta línea fue reforzada por el secretario general del PP, Miguel Tellado, en el programa «120 minutos» de Telemadrid. Tellado mostró su confianza en la capacidad de ambas formaciones para entenderse, apelando a la madurez política necesaria para asumir el mandato de los votantes. “Vamos a ser capaces de llegar a acuerdos, yo no tengo ninguna duda”, advirtió el dirigente, quien recordó que el mandato de las urnas ha sido una «suma de derechas» que debe cristalizar en ejecutivos sólidos. Sin embargo, lanzó un aviso a sus socios potenciales sobre la necesidad de compromiso a largo plazo, recordando que en el pasado Vox «se levantó de los gobiernos y abandonó seis gobiernos autonómicos». Para el PP, el acuerdo no debe ser solo una firma, sino una garantía de estabilidad para los próximos cuatro años.

SOMBRAS SOBRE LA GESTIÓN Y EL PASADO RECIENTE
También hay que mencionar las sospechas que el PP proyecta sobre la gestión de etapas anteriores. Feijóo fue especialmente incisivo al solicitar claridad sobre las conexiones entre el rescate de la aerolínea Plus Ultra y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. El líder popular señaló el pago de unos 600.000 euros a la familia del expresidente a través de una sociedad instrumental como un punto que requiere luz pública. “Se cogió el dinero del rescate de Plus Ultra por un lado y se le dio a Zapatero por otro”, afirmó, recordando que el asunto está actualmente bajo supervisión judicial.
A modo de cierre, el PP saca pecho de su trayectoria electoral desde el año 2022, destacando que han vencido en diez de los doce procesos celebrados. Con aumentos significativos en regiones clave como Andalucía o la Comunidad Valenciana, la formación se siente legitimada para liderar el cambio. La visión de Feijóo es la de un político que llega con los deberes hechos y la voluntad de romper lo que define como el «paripé» de una legislatura donde el Senado ha estado «clausurado de facto». Su promesa es, en definitiva, la de un gobierno que no se conforme con resistir en el poder, sino que se atreva a transformar las estructuras de un país que, según sus palabras, necesita una alternativa urgente ante el peor gobierno de su historia democrática.
