Es común que muchas personas le echen la culpa a la dieta cuando los objetivos de pérdida de peso se ven estancados. Sin embargo, existe un factor que va más allá de tu alimentación, pero con ciertos hábitos puedes hacer que se reduzca. Se trata del estrés conocido como el cortisol, una hormona que se libera rápidamente cuando se enfrentan situaciones bajo tensión física y emocional.
Esto lo confirma la Dra. Uma Naidoo de Harvard, quien afirma que el cortisol no es del todo malo, ya que en niveles normales sirve como regulador del metabolismo, controla la inflamación y gestiona la presión arterial. No obstante, tener niveles elevados de cortisol en sangre provoca aumento de peso, cansancio, caída del cabello y problemas digestivos. Del mismo modo, el cortisol muy bajo causa debilidad, inapetencia, hipotermia y fatiga extrema.
¿POR QUÉ EL CORTISOL GENERA ESTRÉS Y ES CLAVE PARA LA SALUD AL MISMO TIEMPO?
Antes de iniciar, es importante aclarar qué es el cortisol y su impacto en el organismo; debes entender que, por naturaleza, el cortisol no es malo. En este contexto, reducir el estrés puede depender de muchos factores como el tipo de dieta, estado emocional y hasta económico. Pero, a través de la dieta y buenos hábitos, como dormir bien y evitar los productos procesados, puedes aliviar los síntomas del estrés.
Incluir alimentos ricos en magnesio, como espinacas, almendras y aguacate, es ideal para relajar el sistema nervioso por su contenido de magnesio. Por su parte, las frutas y verduras ricas en antioxidantes como las cerezas, fresas, arándanos, naranja y pimientos rojos son recomendadas para reducir el estrés oxidativo que aumenta el cortisol en sangre. Además, las proteínas magras como el pollo, pescado blanco, huevos y legumbres ayudan al equilibrio hormonal.
MÉTODOS PARA ESTIMULAR EL NERVIO VAGO Y APAGAR EL ESTRÉS
Para entrenar tu sistema nervioso y hacer que el nervio vago apague el estrés, solo necesitas algunas estimulaciones que son muy efectivas para mejorar los síntomas provocados por la activación crónica de este «modo de alerta». El primero es la exposición al agua fría, esto desencadena el reflejo de inmersión, un reinicio primario que reduce el cortisol en segundos. Para hacerlo solo debes terminar tu ducha con 30 segundos de agua fría, o sumergir tu cara en agua helada.
Le siguen las gárgaras. Como el nervio vago recorre los músculos de la garganta, hacer gárgaras enérgicas durante 1 minuto todos los días, estimula el nervio vago y reduce el estrés basal. ¿Te parece raro? Sí, es raro, pero funciona y está respaldado por investigaciones. Además, puedes hacer las gárgaras con agua y sal para un doble efecto, que no solo reduce el estrés, sino que también sirve como un antiinflamatorio y antiséptico natural.
MÁS ALLÁ DE LA DIETA: EL BIENESTAR SOSTENIBLE ES CLAVE
Más que perder peso o cambiar la dieta, el objetivo principal es ganar energía, claridad mental y bienestar sostenible; y como último paso, debes medir muy bien tu plan nutricional. La Dra. Uma Naidoo recomienda primero mejorar el apetito, la energía y la claridad mental.
Al cambiar de hábitos y seguir estos pasos, todo cambia. No está de más recordarte que solo un experto en salud y nutrición es el encargado de evaluar tu caso; por ello, no se aconseja seguir dietas muy estrictas o quitar la cena sin antes consultar con un especialista. Asimismo, incluir la actividad física dentro de tu rutina diaria es clave para mantenerte activo y sano.
Para cerrar, no olvides que cada cuerpo actúa y reacciona de forma diferente, por lo que la dieta que le funcione a otros, puede que a ti no te funcione igual. Con todo lo explorado, podemos decir que esta guía ofrece una orientación más concreta sobre cómo llevar un estilo de vida saludable más allá del objetivo de pérdida de peso o de dejar de cenar.

