Inma Cuesta vuelve a aparecer y esta vez lo hace en el centro de una historia que tiene todos los ingredientes para enganchar desde el primer momento. Lo hace junto a Álex García en una serie que juega con el misterio clásico, pero que no se toma a sí misma demasiado en serio, algo que se agradece en un género donde muchas veces todo es tensión y oscuridad. Aquí hay intriga, sí, pero también un tono ligero que hace que todo fluya con naturalidad.
La nueva apuesta, que llega con el título ‘Si es martes, es asesinato’, se presenta como uno de esos planes perfectos para desconectar y dejarse llevar. Inma Cuesta lidera un reparto que se mueve entre el suspense y el humor, en una historia que recuerda a los grandes relatos de misterio, pero con un aire actual que la hace más cercana, y al final, eso es lo que termina marcando la diferencia.
1Un viaje que se convierte en pesadilla
Todo arranca con un grupo de turistas españoles que llega a Lisboa buscando unos días tranquilos, pero hay que tener en cuenta que estos turistas no se conocen, ni tienen nada en común más allá del viaje, y en principio todo apunta a una escapada sin sobresaltos. Pero basta una noche para que todo dé un giro, cuando uno de ellos aparece muerto y la calma desaparece por completo.
A partir de ahí, la historia se convierte en un juego de sospechas donde cualquiera puede ser culpable. Inma Cuesta se mueve en ese terreno con soltura, rodeada de personajes que esconden más de lo que muestran. Lo interesante es que el misterio no se construye solo desde el crimen, sino desde las relaciones que empiezan a tensarse dentro del grupo, donde la desconfianza lo invade todo.
