Antaño, Pilar Rahola fue una figura central del independentismo catalán. A mediados de los noventa se consolidó como diputada de ERC, defendiendo causas feministas y soberanistas, y luego pasó a formar parte del círculo de Artur Mas, convirtiéndose en una de sus voces mediáticas más influyentes en pleno procés.
Hoy, sin embargo, Rahola ha derivado hacia un rol de tertuliana y analista internacional polémica, conocida por su defensa acrítica del Gobierno de Israel, que la ha situado en el centro de críticas y, ahora, en el punto de mira judicial.
Dos miembros de la Organización Juvenil Socialista (OJS), vinculada al Movimiento Socialista en Catalunya, presentaron una denuncia ante la Fiscalía Superior de Catalunya contra Rahola. La acusan de presuntos delitos de incitación al odio y complicidad en crímenes internacionales, derivados de sus reiteradas declaraciones públicas en defensa de Israel durante el genocidio de Gaza.
Según los denunciantes, sus palabras legitiman acciones del gobierno israelí y contribuyen a generar hostilidad hacia la población palestina. Entre ellas, se incluyen intervenciones en las que Rahola ironizó sobre víctimas menores de edad y defendió que Israel podría haber destruido Gaza por completo si hubiese querido.
El contexto judicial se intensifica por antecedentes recientes. En octubre de 2024, los mismos activistas le arrojaron pintura roja durante una conferencia en La Garriga, que es un acto que dio lugar a un procedimiento penal por presuntos delitos de daños, amenazas y trato degradante.
Rahola denunció la acción alegando humillación pública, mientras los activistas defendieron que era una protesta simbólica frente a su constante apoyo al violento Gobierno de Israel. El papel de Rahola en televisión y medios de comunicación refuerza la percepción crítica sobre su conducta.
LA ÚLTIMA BRONCA TELEVISIVA DE RAHOLA
En Todo es mentira, Emilio Delgado, diputado de Más Madrid, la acusó hace unos días en el programa Todo es mentira que emite Cuatro de formar «parte del lobby proisraelí en España».
Rahola respondió interrumpiéndolo constantemente: «Es un ataque personal. Tú lo que intentas es que yo no tenga voz. Tú matas al mensajero». El moderador, Risto Mejide, tuvo que intervenir para ordenar los turnos, pero mantiene a Rahola en nómina, pese a que, según denuncia Roberto Sotomayor, excandidato de Podemos en Madrid, la periodista «blanquea a Israel». Además, Cuatro parece acercarse a posiciones más próximas a la ultraderecha con programas como Horizonte o En boca de todos.

La denuncia judicial se basa además en su trayectoria internacional y su participación en organizaciones vinculadas al apoyo a Israel y la lucha contra el antisemitismo. El periodista Antonio Maestre asegura que Pilar Rahola se ha convertido en «la satélite que la derecha sionista tiene para acusar a la izquierda de antisemita, además de para tratar de invalidar cualquier crítica a las actuaciones criminales de Israel».
Es decir, según Maestre, Rahola no solo defiende a Israel, sino que su presencia mediática sirve para desactivar cualquier crítica legítima contra sus acciones.
RAHOLA E ISRAEL
Los denunciantes también destacan que Rahola ha defendido la estrategia militar de Israel de manera reiterada y ha cuestionado el uso del término genocidio para describir la ofensiva en Gaza. Este patrón de posicionamiento, según ellos, va más allá del comentario periodístico y se acerca a la complicidad política con las acciones de un Estado acusado de graves violaciones de derechos humanos.

El conflicto judicial plantea un debate sensible sobre los límites de la libertad de expresión. La Fiscalía deberá decidir si las declaraciones de Rahola constituyen un delito de incitación al odio o si se enmarcan dentro de la libertad de expresión.
Mientras tanto, su imagen pública se deteriora: lo que fue una carrera política basada en independencia y feminismo se ha transformado en un activismo mediático polémico al confundir las legítimas críticas al Gobierno de Benjamín Netanyahu con un supuesto antisemitismo que, según Emilio Delgado, en realidad es antisionismo.
