La rabia sigue siendo una de esas enfermedades que asustan y con razón; aunque muchas veces se piense que es cosa del pasado o que solo tiene que ver con perros callejeros, la realidad es que está presente en buena parte del mundo y, aunque hoy existen vacunas y medidas de prevención, sigue causando miles de muertes cada año, en gran parte porque no siempre se identifica el riesgo a tiempo o se subestima el contacto con ciertos animales.
No se trata de un virus cualquiera, es una infección grave que afecta al sistema nervioso y que, una vez aparecen los síntomas, tiene una tasa de mortalidad prácticamente total. Empieza de forma discreta, con malestar, dolor de cabeza o irritabilidad, pero puede avanzar rápido hasta provocar alteraciones neurológicas severas; por eso entender cómo se transmite y qué animales pueden portarla no es un dato menor, sino una cuestión clave de salud.
1No solo los perros transmiten la rabia
Cuando se habla de rabia, lo primero que viene a la mente suelen ser los perros, y no es un pensamiento casual, porque han sido históricamente uno de los principales transmisores. Sin embargo, esta enfermedad no solo se limita a ellos y ese es uno de los errores más comunes, pensar que basta con evitar a un perro desconocido para estar a salvo.
La rabia se transmite a través de la saliva de un animal infectado, normalmente por mordeduras, pero también puede ocurrir por arañazos o incluso si la saliva entra en contacto con una herida o una mucosa. Eso abre el abanico a otros animales domésticos como los gatos, que también pueden portar el virus, a veces sin que se note de inmediato.
