Netflix tiene esa capacidad de rescatar historias que pasaron casi desapercibidas en su estreno y darles una segunda vida, a veces incluso mejor que la primera. Es justo lo que está ocurriendo con ‘Siempre es invierno’, una película española que, sin hacer demasiado ruido en cines, ha encontrado en la plataforma el lugar perfecto para conectar con el público, colándose entre lo más visto y generando conversación casi sin buscarlo.
Lo curioso es que Netflix no solo ha impulsado su popularidad, también ha puesto en el centro, a través de ‘Siempre es invierno’, una historia que se atreve a tocar temas que no siempre se abordan con naturalidad, como el amor en edades distintas, las rupturas que descolocan y esa sensación de empezar de nuevo cuando ya creías tenerlo todo claro. Y ahí es donde la película encuentra su fuerza, en lo incómodo y lo cercano al mismo tiempo.
1Una historia de amor lejos de lo habitual en Netflix
Netflix apuesta aquí, con ‘Siempre es invierno’, por una historia que se aleja de los romances convencionales, esos que suelen seguir caminos más previsibles. Todo arranca con Miguel, un hombre que viaja por trabajo con su pareja y que, de un momento a otro, ve cómo su relación se rompe sin previo aviso, dejándolo completamente desubicado en una ciudad que no es la suya.
En medio de ese desconcierto aparece Olga, una mujer mayor que él, con la que establece una conexión inesperada. No es una historia de amor al uso, ni busca serlo, más bien se mueve en un terreno más complejo donde lo emocional pesa más que lo romántico, y donde lo importante no es tanto la relación en sí como lo que provoca en quien la vive.
