El Gobierno español hace auténticos malabares para intentar que no se le señale como aliado de Irán y a la vez, no ser identificado por estar fuera de sintonía con sus socios europeos o aliados de la OTAN. Por una parte, el Ejecutivo de Sánchez dice «no a la guerra» y por otra, envía su mejor fragata para defender la frontera oriental de Europa de los misiles iraníes o de sus aliados. Pero no es el único ejemplo.
La «Cristóbal Colón» es la fragata más moderna de la que dispone la Armada y ya se encuentra en labores de apoyo y vigilancia para defender Chipre o Turquía, por si desde el Líbano el grupo proiraní Hezbolá volviese a lanzar misiles. Por otro lado, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el viernes el cierre del espacio aéreo español a todos los aviones que intervengan en el bombardeo de Irán.
Es decir, que no solo se ha prohibido usar las bases de Morón y Rota sino que los aviones no pueden atravesar España y tienen que escoger otra ruta por el Estrecho de Gibraltar. Si quieren repostar lo deberán hacer en el sur de Francia o en Gran Bretaña. Pero a la vez que se corta el espacio aéreo español, el centro de control aéreo de Sevilla sí da cobertura a las aeronaves estadounidenses que vuelan sobre el Estrecho de Gibraltar.
En cualquier caso, una aeronave que declare situación de emergencia sí podría aterrizar en Morón o Rota. Ahora, valorar la situación de emergencia en cada caso por las autoridades españolas se antoja complicado.
Hace unas semanas el Pentágono tuvo que reubicar 15 de sus aviones cisterna, fundamentalmente del modelo KC-135 Stratotanker, repartidos entre Morón y Rota y se los llevó a Gran Bretaña (Fairford), Francia (Istres Le Tube) y Alemania (Ramstein). Tampoco pudieron aterrizar los bombarderos B-52 y B-1, alegando que España no puede colaborar en una operación bélica que no está amparada por mandato de Naciones Unidas, de la OTAN o de la Unión Europea.
Sin embargo, la negativa española al uso del espacio aéreo no tiene sentido en comparación con lo que hacen otros países europeos como Gran Bretaña, Francia, Alemania o Rumanía, que cedieron su espacio para que esos aviones cisterna pudieran repostar. Parece más un brindis a sus socios más a la izquierda del Gobierno que algo realmente práctico.
Los bombarderos de Estados Unidos tienen autonomía para ir a Irán y volver a sus bases europeas sin repostar. La ecuación es simple, ya que cuanto más vacíos vuelen mayor cantidad de bombas pueden cargar. La diferencia es que las bases españolas están más cerca del mar y los bombarderos puedes repostar sobre el mediterráneo.

La negativa de Pedro Sánchez a que EEUU usé sus bases en España no ha provocado que tres de los cinco destructores del escudo antimisiles de la OTAN estacionados en Rota se hayan unido a la misión del grupo de combate naval americano y estén actuando en defensa de los países aliados.
Las fragatas «Oscar Austin», «Roosevelyt» y «Burkeley» están equipadas con el sistema Aegis y han logrado interceptar tres misiles con destino a Turquía. También lo hizo la batería de misiles Patriot que España opera en una base norteamericana en suelo turco, la base de Incirlik. Otra contradicción.
Además de todo esto, el gobierno de España se ha postulado, sin querer, del lado de Donald Trump después de que Netanyahu impidiese el domingo la apertura del Santo Sepulcro y retuviese al patriarca de Jerusalén.
Los israelíes impidieron el domingo la tradicional procesión hasta el Santo Sepulcro de los fieles cristianos encabezados por el Patriarca Latino de Jerusalén y el Custodio de Tierra Santa, el cardenal Pizzaballa y Francesco Ielpo. Hay que recordar que el rey Felipe VI es rey de Jerusalén a efectos «pro memoria», es decir, un título simbólico que evidentemente no tiene aplicaciones prácticas.
De momento, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, llamó ayer a la responsable de negocios de la embajada de Israel en Madrid, Dana Erlich, para «protestar» por la suspensión de la celebración de la misa de domingo de Ramos. El cargo de embajador de Israel en España está vacante después de la salida de Rodica Radian-Gordon, en mayo de 2024, tras el reconocimiento por parte del Gobierno español del Estado de Palestina.
Además, el gobierno de Sánchez cesó el pasado 11 de marzo a la embajadora de España en Israel, Ana Salomon, tras el último choque diplomático con el Ejecutivo de Netanyahu. La diplomática no residía en Tel Aviv desde septiembre, cuando fue llamada a consultas por la crisis diplomática agravada tras las protestas contra el genocidio en Gaza durante la vuelta ciclista a España.
LA ÚLTIMA DE SÁNCHEZ
La última contradicción española es no haberse sumado todavía a los 27 países que desde el domingo suscriben una declaración pública del 19 de marzo redactada por Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón en la que expresaban su disposición a «contribuir a los esfuerzos» para garantizar el transito seguro por el estrecho de Ormuz, una propuesta alejada en cualquier caso de la iniciativa de Donald Trump, en la que pedía colaboración para abrir por la fuerza el paso estratégico bajo control de Irán.
Los países firmantes «condenan en los términos más enérgicos los recientes ataques de Irán contra buques comerciales desarmados en el Golfo», al mismo tiempo que extienden la repulsa a los bombardeos contra «instalaciones de petróleo y gas», y al «cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de fuerzas iraníes».
«Expresamos nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos adecuados para garantizar el paso seguro por el estrecho», señala esta coalición de países que valora el compromiso de las naciones que participan en una «planificación preparatoria».
La declaración fue publicada tras las continuas peticiones de EEUU para un despliegue naval en Ormuz, estrecho bloqueado como consecuencia de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
Este lunes se sumaban a esa declaración Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Dinamarca, Letonia, Eslovenia, Estonia, Noruega, Suecia, Finlandia, República Checa, Rumanía, Bahréin, Lituania, Australia, Emiratos Árabes Unidos, Portugal, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Croacia, Bulgaria, Kosovo, Panamá, Macedonia del Norte, Nigeria, Montenegro y Albania, según informó el Gobierno británico. España no lo ha hecho todavía.
