Netflix vuelve a demostrar que no necesita grandes explosiones ni presupuestos desorbitados para enganchar al público, y que a veces basta con una buena historia, actores que sostienen cada escena y diálogos que suenan a vida real. Es justo lo que está pasando con una de sus últimas incorporaciones, una comedia española que ha aterrizado y que, en cuestión de días, ya se ha colado entre lo más visto.
Netflix, que lleva tiempo apostando por el cine español con propuestas muy distintas entre sí, encuentra en ‘53 domingos’ uno de esos títulos que funcionan por cercanía. No hay artificio, no hay giros imposibles, lo que hay es familias que no terminan de entenderse, conversaciones que nunca llegan a producirse del todo y ese tipo de tensiones que cualquiera podría haber vivido alguna vez.
3Diálogos que duelen y que al mismo tiempo hacen reír
De lo que no hay duda alguna, es que uno de los grandes aciertos de la película está en sus diálogos, que aunque no son grandilocuentes, ni buscan frases memorables, tienen algo que los hace especialmente efectivos, y es que suenan reales. Hay ironía, hay reproches disfrazados de comentarios casuales y hay silencios que dicen más que cualquier palabra.
Netflix consigue con esta comedia algo que no siempre es fácil, equilibrar el humor con cierta incomodidad. Porque aquí se ríe uno, sí, pero también se reconoce en muchas de esas situaciones. Las tensiones familiares, los malentendidos acumulados y esa sensación de que nadie quiere dar el primer paso están presentes en cada escena.

