Este martes tuvo lugar la primera sesión del Caso Koldo en el Tribunal Supremo, que arrancó con la testifical de Víctor Ábalos, hijo del ex ministro que se defendió bastante bien de las acusaciones contra su padre, José Luis Ábalos.
Pero antes de que Joseba García, hermano de Koldo, irrumpiera en el juicio como un tren descarrilado con sus dos metros de humanidad, la letrada de administración de Justicia leyó las declaraciones de Francina Armengol y Ángel Víctor Torres, enviadas por escrito al Alto Tribunal. La primera se limitó a dar datos de sobra ya conocidos por la instrucción y tampoco contó nada nuevo Torres, que echó sobre su consejería de Salud toda la responsabilidad de la compra de las mascarillas. Durante un receso los abogados de las acusaciones populares mostraban su descontento porque no habían contestado ni una de las preguntas reclamadas.
Luego entró el hijo de Ábalos, que dijo que su padre le comentó que aquello del piso de la Castellana «era una estafa». Se refería al piso en el madrileño Paseo de la Castellana que Aldama le habría ofrecido alquilar con una opción a compra, cuando supo que tenía «un okupa».
Luego Ábalos hijo ha contestado al fiscal que cuando Koldo le pide «café» y que la UCO interpreta en sus atestados como una clave para hablar por un teléfono más seguro a lo que se refería «era a café de Colombia, porque a Koldo le gusta mucho el café». Víctor Ábalos ha explicado que su consultoría trabaja en Colombia y por tanto viaja mucho allí desde Valencia donde vive. Cuando Victor Ábalos escribía «voy a encender» se refería a que su teléfono estaba apagado y él contestaba los whatsapp por su computadora. La respuesta no ha convencido, pero es la que tenía.
Sobre la relación de negocios con su padre dijo que su sociedad arrendó una vivienda de su padre para ofrecerla a sus clientes colombianos que viajaban a España. Sobre un préstamo de 20.000 euros que le hizo a su padre dijo que «tuve que pedir yo un préstamo personal para poder hacerle ese préstamo a mi padre, ahora mismo la economía familiar es un desastre» y reconoció haber cobrado «de las teles porque es la única fuente de ingresos que tengo, ya que el daño reputacional que he sufrido ha sido irreparable, he estado señalado por ser hijo de Ábalos.
Tras él entró Ignacio Díaz Tapia, socio de Aldama en numerosos negocios, junto a su abogado que, al estar imputado en la misma causa en la Audiencia Nacional se ha negado a contestar a todas las preguntas. A pesar de ello, el Fiscal las ha hecho todas. Y llegó el turno de Joseba García Izaguirre.
Lo primero que dijo fue que no iba a declarar por indicación de su abogada, que se encontraba en la Sala en representación de Koldo García. También es la abogada de Patricia Uriz, ex pareja de Koldo. La diferencia es que Joseba se mordía la lengua para no contestar y además, se le notaba mucho.
Es más, cuando el fiscal le leyó el informe de la UCO donde dice que poseía un patrimonio de 1,5 millones de euros le hizo que por favor se lo repitiera, en realidad le dijo «¿que tengo 1,5 millones?, donde dice eso», en ese punto el juez le mandó callar, lo hizo hasta en tres ocasiones durante el interrogatorio con suerte dispar, para recordarle que «aquí usted solo responde preguntas, no las hace».
Luego, llegó un momento crítico, cuando estuvo a punto de responder a si conocía a Piedad Losada, secretaria de Aldama. Entonces su abogada le fulminó con la mirada, le faltó levantarse y amordazarle para que no respondiese. A pesar de todo, dijo que «sí, la conozco, pero no voy a contestar por indicación de mi abogada».
Luego fue pasando la ronda de preguntas hasta llegar al abogado de Ábalos que le preguntó por el viaje a Valencia donde iba a llevar el sobre a Ábalos y fue interceptado por la Guardia Civil. En aquel control los agentes aprovecharon para abrir el famoso sobre que llevaba dentro documentos del ex ministro.
Joseba aseguró que él no «pude ver lo que hacían porque a mi me llevaron detrás de la furgoneta, yo les dije que iba a casa del ministro en Valencia».
Después el abogado de Ábalos le interrogó sobre su relación con Jésica. Joseba afirmó varias veces que «no era su jefe, su jefe era un responsable de proyecto», pero cuando le indicaron que ayudaba a hacer sus partes de trabajo, reconoció que «me pidió ayuda y si puedo ayudar a una compañera lo hago». En ese momento fue cuando Joseba dijo que cuando «Jésica se iba de viaje con Ábalos me dejaba las llaves para ir a su casa y dar de comer al gato».
Joseba también aseguró que es licenciado en derecho, máster en prevención de riesgos y en seguridad privada y que está habilitado para dar clases en prevención de riesgos. Antes de irse, en la puerta de la sala explicaba que ahora estudia Nutrición y Medicina.
Sobre su relación con Jésica también dijo que recibió 400 euros de Aldama para que se los diese a Jésica, «pero de parte de Ábalos». La mujer dijo que no recordaba ese episodio, ni que Joseba les hubiese trasladado a ella y Ábalos en coche al aeropuerto en una ocasión que se iban de viaje.
También dijo que vio en dos ocasiones Aldama con Jésica, una de ellas tomando algo en el restaurante que tenía Aldama «en las dos Torres» y en otra ocasión en el aeropuerto: «Se han visto dos veces y se han saludado». Sin embargo, Jésica negó luego hasta en siete ocasiones conocer a Aldama. En este asunto hay una evidente contradicción.
Luego provocó las risas de Aldama cuando relató que le había vendido un coche por 2.500 euros que tuvo que llevar al desgüace y venderlo por 300 euros. De esa manera, justificaba sus llamadas constantes a Aldama, «para pedirle que me devolviese el dinero», aseguró.
LOS VIAJES DE JOSEBA GARCÍA
Respecto a sus dos viajes a la República Dominicana, a Santo Domingo y Punta Cana, explicó que fue primero a conocer una mujer y que el viaje duró pocos días porque «si aquello salía mal por lo menos no tenía que estar allí muchos días aguantando». La UCO sostiene que fue para traer dinero a España de los negocios de Aldama y sus socios. Pero Joseba aseguró que no sabia lo que iba dentro de ese sobre. «Nunca me dijeron que dentro había dinero», aseguró y añadió que Aldama le dio 300 dólares por la gestión.
El segundo viaje de Joseba a República Dominicana fue «para comprar la hoja de la pitaya», y la planta del tabaco, pero solo el primer negocio habría salido bien.
Por fin, le tocó interrogar a su propia abogada, que dividió las preguntas por bloques. En realidad, aquello parecía la defensa de Joseba, más que la de Koldo, y así se lo hizo saber el juez en varias ocasiones. Fue un poco exasperante para el público ver como el juez pedía a Joseba que no contestase y éste hacía una pausa pero luego contestaba a la pregunta anterior.
Después la abogada sacó una lista de mujeres que habían ingresado dinero a Joseba García en concepto de devolución de supuestos préstamos anteriores. Las advertencias del juez fueron tantas que la abogada optó por leer un listado de estas mujeres sin detallar las cantidades.
Fue surrealista cuando Joseba explicó que durante el registro en su casa de la UCO le fueron encontrados 5.800 euros. «800 euros eran mios y los otros 5.000 estaban en un casco de moto, los guardaba ahí porque soy presidente de un club motero y con ese dinero íbamos a alquilar un local».
Luego Joseba se fue dando «pasos de siete leguas». No necesitó correr para escapar de los periodistas en la calle, le bastó con agilizar el paso.
