El frío puede aparecer cuando menos te lo esperas, incluso en pleno verano, en una oficina o en casa con el aire acondicionado a tope, y lo curioso es que no todo el mundo lo siente igual, pues hay quien está cómodo mientras otros no sueltan el suéter, como si vivieran en estaciones distintas sin moverse del mismo sitio.
No se trata solo de una sensación incómoda, sino que tiene detrás algo más complejo que tiene que ver con cómo funciona el cuerpo, con la energía que genera y con pequeños detalles que muchas veces pasan desapercibidos, desde la ropa que llevas hasta tu propia composición corporal, y ahí es donde la ciencia empieza a dar algunas respuestas interesantes.
1Por qué algunas personas sienten más el frío
El frío se percibe de forma diferente porque no todos los cuerpos producen y distribuyen el calor de la misma manera, hay personas con más masa muscular que generan más calor en reposo y otras con menos que tienden a enfriarse antes, algo que influye mucho más de lo que parece en esa sensación constante de tener las manos heladas.
También entra en juego la grasa corporal, que actúa como aislante pero no siempre de la forma que uno espera, porque puede dificultar que el calor llegue a las extremidades, lo que explica por qué a veces el frío se concentra en pies y manos aunque el resto del cuerpo esté relativamente caliente.
