Uno de los principales alimentos que más se demonizó en la nutrición durante los 90 fue el huevo. Catalogado como una comida que podía saturarte de colesterol y que no permitía perder peso de forma saludable. En la actualidad, los expertos de Harvard lo coronan como el aliado perfecto para cuidar la salud digestiva y acelerar el metabolismo. Esto se debe a que son ricos en proteínas, colina y vitaminas del grupo B, ideales para fortalecer el funcionamiento de la tiroides.
Además, te ayudan a reparar el músculo después del ejercicio y promueven la quema de grasa. Sin embargo, el 70% de los consumidores fallan al momento de integrarlo a la dieta por el modo en que los cocinan y finalmente los consumen. Por eso, es clave saber cuál es la mejor forma de preparación para aprovechar al máximo todos sus nutrientes.
HARVARD REVELA EL ERROR DE ROCKY BALBOA QUE TE DEJA SIN MÚSCULOS
Muchos recordarán la escena de Rocky Balboa donde Sylvester Stallone rompe seis huevos y se los bebe crudos, sin batir, antes de iniciar su entrenamiento en las escaleras de Filadelfia. Fue tan épico que en la actualidad muchas personas dedicadas al mundo del fitness siguen esta modalidad. Pero, ¿qué sucede si haces esto todos los días? En este caso la ciencia no se equivoca y, si el «potro italiano» lo hubiera sabido, seguro habría pasado esos huevos por la sartén.
Resulta que consumir los huevos crudos es igual a menos absorción de nutrientes, debido a que tu cuerpo solo es capaz de digerir el 50%. Asimismo, el calor de la cocción permite que la proteína se convierta en un aliado para tu sistema digestivo, que lo procesará para reparar tejidos y hacer desarrollar masa muscular. No obstante, la investigación publicada por la revista de nutrición de Harvard revela que no todas las cocciones son beneficiosas y es otra falla que podría generar gases y problemas digestivos.
HARVARD REVELA QUE LA YEMA Y EL TIEMPO DE COCCIÓN ES CLAVE
Si ya tenemos claro que los huevos crudos no son recomendables, no tanto por la salmonella, porque en España hay un control estricto, sino porque estarías tirando tu dinero porque estás tomando una proteína inactiva. Por eso, los científicos de Harvard hacen un énfasis especial en la cocción adecuada de este superalimento. En primer lugar, tenemos que la mejor opción es pasarlos por agua, y el tiempo que duran en el fuego es clave.
Harvard explica que los huevos cocidos con la yema líquida representan un alto grado de nutrición. La proteína ha sido activada, la clara cuajó, pero la yema se mantiene casi intacta, es el punto perfecto para conservar la colina y las vitaminas que contiene. Por su parte, el huevo medio cocido es la opción más equilibrada. La yema queda cremosa mientras aporta un buen valor proteico, aunque con una ligera pérdida de nutrientes, pero es la forma más segura de consumirlo.
¿QUÉ PASA SI LA YEMA SUFRE UNA COCCIÓN EXCESIVA?
Aquí es donde muchos cometen el fallo nutricional: dejar el huevo hirviendo por 20 minutos porque es «más seguro». No solo te sabrá a cartón y olerá horrible, sino que estás destruyendo lo mejor de este alimento. Por ejemplo, ¿alguna vez te ha quedado un halo en la yema de color gris o verdoso? No es buena señal: se trata de la reacción del hierro de la yema con el azufre de la clara.
Esto se traduce a que estarías literalmente consumiendo sulfuro ferroso. Por eso, es que a veces el huevo cocido huele a azufre, sabe peor y los síntomas digestivos como los gases y la hinchazón serán tu martirio. Sucede porque, al ingresar este sulfuro ferroso, obligas a tu sistema digestivo a trabajar a toda máquina para procesar algo que ya no tiene valor nutricional.
Y no solo pasas de comer un antiinflamatorio natural a ingerir lípidos vacíos y dañados, sino que destruyes todas las vitaminas y la colina, que son extremadamente sensibles al calor. En este caso, Harvard recomienda consumirlos con la yema líquida o cremosa, dos puntos ideales para aprovechar todos sus nutrientes.


