«Es insuficiente»: La cifra del sueldo en Indra que ha provocado el primer desplante de Ángel Simón al Gobierno

- El desembarco de Ángel Simón en la presidencia de Indra ha nacido con curvas: el directivo catalán ha aceptado el cargo cuestionando abiertamente su remuneración.
- En una noche de cuchillos largos, la cúpula de la multinacional de defensa se ha fracturado ante un sueldo que el ex de Criteria considera insuficiente para el Ibex 35.

No hubo alfombra roja ni brindis de bienvenida en la sede de Alcobendas. La designación de Ángel Simón como nuevo hombre fuerte de la defensa nacional fue más bien un parto de urgencia en plena madrugada que casi descarrila antes de empezar. El Gobierno ha logrado colocar a su hombre, pero lo ha hecho a costa de evidenciar que Indra es hoy un polvorín de intereses cruzados donde nadie parece estar contento.

La sorpresa saltó cuando Simón, recién llegado de las altas esferas de Criteria Caixa, puso los puntos sobre las íes antes de firmar. A pesar de que el cargo de presidente no ejecutivo es un caramelo para cualquier directivo, el catalán no ocultó su malestar por una cifra que le aleja de los grandes sueldos del selectivo español. La tensión en la Comisión de Nombramientos fue tal que la votación se decidió por la mínima, dejando claro que el consenso ha muerto en el consejo de la tecnológica.

¿Aceptación por deber o por dinero?

Simón aceptó el reto de dirigir el buque insignia de la defensa española, pero lo hizo con una advertencia que ha retumbado en Moncloa. Es evidente que el directivo catalán exigió una revisión de sus condiciones económicas nada más recibir la llamada definitiva de Bernardo Villazán. No es habitual que un presidente recién nombrado use su primer examen ante la comisión para quejarse del menú, pero Simón sabe que su perfil no es fácil de sustituir en el mercado actual.

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Su llegada se produjo tras una tarde de infarto que acabó con la dimisión fulminante de Ángel Escribano, dejando un vacío de poder que el Gobierno corrió a tapar. Aunque muchos ven en este movimiento una toma de control del PSC sobre el sector estratégico, lo cierto es que la resistencia interna es feroz. Tres consejeras independientes votaron en contra, exigiendo un proceso de selección profesional en lugar de un dedazo político que ha nacido cojo por el tema salarial.

La comparativa que humilla al presidente

El nudo del conflicto reside en los 300.000 euros fijos que Simón percibirá por su rol institucional, una cifra que palidece frente a sus antiguos emolumentos. Resulta que los sueldos del Ibex 35 son el espejo donde el nuevo presidente se mira con cierta envidia y bastante justificación técnica. Si comparamos su nómina con los más de 500.000 euros de Beatriz Corredor en Redeia, se entiende que Simón se sienta el «hermano pobre» de las empresas con participación pública.

Es importante recordar que este hombre viene de manejar presupuestos milmillonarios y de cobrar sueldos que jugaban en otra liga muy distinta. Al final, la responsabilidad de la defensa nacional conlleva un peso que Simón no está dispuesto a asumir por lo que él considera una «dieta generosa» en lugar de un salario de alto ejecutivo. El mensaje a los accionistas es complejo: el capitán del barco ya está pidiendo un aumento antes de soltar amarras desde el puerto.

El papel clave de Villazán en la sombra

Si Simón es hoy presidente, se lo debe casi exclusivamente a un hombre: Bernardo Villazán, el ingeniero que rompió la disciplina de voto de los independientes. Se dice que la balanza se inclinó por un solo voto tras una llamada telefónica que evitó el colapso total de la compañía en la madrugada del Jueves Santo. Villazán fue el encargado de comunicarle las cifras que tanto disgustaron al directivo manresano, actuando como pararrayos entre la SEPI y el descontento de Simón.

Esta fractura en el bloque de los independientes es la prueba de que Indra ya no es una empresa cohesionada, sino un tablero de ajedrez muy peligroso. Mientras las consejeras críticas pedían una terna de candidatos para evitar sospechas de nepotismo, Villazán apostó por la vía rápida para dar estabilidad al Gobierno. El resultado es una presidencia que, aunque legal, carece del respaldo unánime de quienes deben velar por el buen gobierno corporativo de la multinacional.

De los millones de Criteria a la austeridad de Indra

El contraste no puede ser más salvaje: Simón acaba de salir de Criteria con una indemnización histórica de más de 11 millones de euros bajo el brazo. Es curioso que un directivo con semejante blindaje se preocupe tanto por unos miles de euros más en su nueva nómina pública. Sin embargo, en estos niveles de poder, el sueldo no es solo dinero, sino una medida del respeto y el estatus que la empresa otorga a su máxima autoridad.

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La herencia de Marc Murtra, ahora en Telefónica, marcó un camino de contención salarial en Indra que Simón parece decidido a dinamitar de inmediato. La realidad es que la política retributiva se revisará en junio, y todo apunta a que el nuevo presidente será el primer beneficiado de ese ajuste. No hay duda de que el Gobierno tendrá que pasar por el aro si quiere mantener la paz con un Simón que no ha venido aquí a hacer caridad, sino a mandar.

Un futuro incierto hasta la Junta de Junio

La próxima Junta General de Accionistas se presenta como el gran juicio final para la nueva estructura de mando diseñada desde los despachos de Madrid. Está claro que la subida de sueldo de la cúpula será el punto más caliente del orden del día, especialmente tras el desaire de Simón en su nombramiento. Indra necesita estabilidad para cumplir sus contratos con la OTAN, pero las guerras internas por el dinero son el peor combustible para la innovación tecnológica.

Simón tiene ahora la difícil tarea de ganarse a un consejo que le mira con recelo mientras intenta que su cuenta corriente no sufra demasiado el cambio de aires. Es probable que la SEPI acabe cediendo a sus pretensiones económicas para evitar un nuevo escándalo de dimisiones en el sector público. Al final, en Indra siempre pasa lo mismo: cuando parece que hay calma, alguien se encarga de recordar que el poder siempre tiene un precio, y normalmente es bastante alto.