La vacunación infantil ha sido durante décadas una de las herramientas más eficaces para proteger la vida de millones de niños en todo el mundo, casi un escudo silencioso que evita enfermedades graves antes de que siquiera aparezcan. Sin embargo, ese escudo hoy muestra grietas, y no porque las vacunas hayan dejado de funcionar, sino porque no están llegando a todos los que las necesitan, lo que ha encendido las alertas de organismos internacionales.
La vacunación infantil, lejos de avanzar al ritmo esperado, se ha estancado en los últimos años, dejando a millones de menores sin la protección básica frente a enfermedades prevenibles. El problema no es menor, pues detrás de cada cifra hay niños expuestos a riesgos que ya deberían estar controlados, en un contexto donde factores como la desigualdad, las dudas sobre las vacunas y las dificultades en los sistemas de salud siguen pesando más de lo deseado.
2Enfermedades prevenibles que siguen siendo un riesgo
La vacunación infantil no solo previene enfermedades, también evita brotes, y cuando los niveles de cobertura bajan, el riesgo vuelve a aparecer. El caso del sarampión es uno de los más claros, pues aunque existe una vacuna eficaz desde hace años, la falta de cobertura suficiente ha dejado a decenas de millones de niños sin la protección necesaria.
A esto se suma el panorama de otras vacunas importantes, como la del virus del papiloma humano, que ha avanzado pero aún está lejos de los objetivos globales. Las diferencias entre países son evidentes, y mientras algunos logran mejores cifras, otros siguen enfrentando barreras que impiden que las vacunas lleguen de forma equitativa, lo que termina ampliando la brecha en salud.

