Joe Kent alerta: Trump abandonaría la OTAN para apoyar a Israel en una guerra contra Turquía por Siria

La tensión geopolítica en Oriente Medio pone a la OTAN en el centro del tablero más peligroso de los últimos años.

Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorista de EE. UU., lanzó esta semana una advertencia que ha sacudido los despachos europeos: Trump quiere salir de la OTAN no para alejarse de los conflictos, sino para poder apoyar a Israel en una futura guerra contra Turquía por el control de Siria. Una acusación que viene de alguien que lo vio desde dentro y que pagó el precio por decirlo en voz alta. Lo que ha dicho Kent no es un análisis de analista de sofá: es el diagnóstico de un hombre que renunció a uno de los cargos más importantes de la inteligencia americana por razones de conciencia. Y lo que dice debería preocuparnos bastante.

Kent dimitió el 17 de marzo de 2026 como el cargo de mayor rango en abandonar el Gobierno de Trump desde el inicio del conflicto con Irán. En su carta de renuncia, acusó a «altos funcionarios israelíes y miembros influyentes de los medios estadounidenses» de haber lanzado una campaña de desinformación para justificar la guerra, usando tácticas similares a las que en su día empujaron a EE. UU. al desastre de Irak. Trump, impertérrito, respondió que era «algo bueno» que se hubiese ido.

El artículo 5: el nudo gordiano que lo explica todo

El problema jurídico-estratégico es tan concreto como incómodo. Turquía es miembro de la OTAN desde 1952. Si Israel atacase a Turquía en territorio sirio, Ankara podría invocar el artículo 5, la cláusula de defensa mutua de la Alianza, obligando formalmente a Washington a ponerse del lado turco. Mientras EE. UU. siga en la OTAN, apoyar a Israel frente a Turquía sería, técnicamente, una violación de los tratados que firmó. abandonar la Alianza eliminaría esa restricción formal de un plumazo, sin necesidad de debates en el Congreso ni de justificaciones diplomáticas.

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Kent lo explicó sin rodeos en redes sociales: «Abandonaremos la OTAN para poder ponernos del lado de Israel cuando Turquía e Israel acaben enfrentándose en Siria». No como hipótesis. Como certeza. Y añadió algo que suena a epitafio de una política exterior: «Es hora de dejar de actuar como pirómanos y bomberos en Oriente Medio, simplemente no vale la pena.»

Siria, el tablero donde Turquía e Israel se disputan el futuro

La caída de Bashar al-Asad en diciembre de 2024 no trajo la paz a Siria, sino un nuevo tablero de ajedrez con piezas más peligrosas. Turquía quiere un Estado sirio estable bajo su esfera de influencia, sobre todo para frenar cualquier movimiento de autonomía kurdo en su frontera sur. Israel, en cambio, prefiere una Siria fragmentada que nunca pueda convertirse en una potencia hostil en su flanco norte. Dos visiones incompatibles sobre el mismo territorio en ruinas.

Kent ha denunciado también la responsabilidad directa de Washington en esta situación, al haber apoyado el derrocamiento del gobierno secular de Damasco y aupado al poder a un dirigente con pasado en estructuras vinculadas a Al-Qaeda. la política de EE. UU. en Siria lleva años sembrando el caos que ahora amenaza con desbordarse hacia un conflicto entre dos ejércitos de la OTAN.

Trump y la OTAN: una relación que siempre estuvo al borde del precipicio

El día en que Kent publicó su advertencia, Trump coincidió con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Washington. La reunión fue tensa. Pocas horas después, el presidente publicó en Truth Social: «La OTAN no estuvo ahí cuando la necesitábamos, y no estará ahí si la volvemos a necesitar. ¡Recuerden Groenlandia, ese enorme pedazo de hielo mal administrado!» El propio Rutte admitió ante la CNN que Trump se mostró «claramente decepcionado» con los aliados, aunque lo encontró «receptivo». Diplomacia de la mejor calidad.

El Wall Street Journal informó que la Casa Blanca estudia una alternativa: en lugar de salirse formalmente de la OTAN, castigar a los miembros que no apoyaron las operaciones contra Irán retirando tropas estadounidenses de sus territorios. una salida de facto sin el coste político de una salida oficial, que es exactamente el tipo de movimiento que Trump prefiere.

La alianza Turquía-Pakistán, la señal que nadie quiere ver

Hay un detalle que pasa inadvertido en el debate pero que los analistas de seguridad no ignoran. Ante el riesgo de que EE. UU. abandone la OTAN, Turquía ha acelerado en los últimos meses su acercamiento militar y político a Pakistán, un Estado con armamento nuclear. Sin el paraguas formal de la Alianza, Ankara busca sus propios seguros de vida. la proliferación de alianzas alternativas en la región complica exponencialmente cualquier cálculo estratégico para los próximos años.

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Kent, republicano de primera hora, veterano con 20 años en el Ejército y once despliegues de combate, no es precisamente un paloma de izquierdas. Su voz tiene peso precisamente porque viene de dentro del sistema. Su primera esposa, Shannon Kent, murió en 2019 en Siria en un atentado suicida mientras combatía al Estado Islámico. Que ese hombre diga hoy que todo aquello fue «una guerra fabricada» y que la historia se repite es, al menos, algo que merece leerse dos veces.