El PSOE señala a José Antonio Monago en el Senado por sus silencios sobre Israel y EEUU

El Grupo Socialista del Senado ha puesto el foco en la figura de José Antonio Monago para denunciar la actitud del Partido Popular en política internacional. En concreto, los socialistas critican los«silencios» del actual portavoz de Exteriores del Grupo Popular en el Senado ante el genocidio perpetrado por Israel en Gaza y las intervenciones militares ilegales de Estados Unidos en Irán o Venezuela, en contraste con la dureza habitual del PP al juzgar a otros gobiernos. La figura de Monago no es menor.

A sus 60 años, y tras haber sido presidente de Extremadura —el primero no socialista en la historia de la región—, parecía encaminarse hacia una retirada progresiva de la política. Sin embargo, su íntimo amigo Alberto Núñez Feijóo le ha otorgado una segunda vida política en Madrid, integrándolo en el núcleo duro del partido al nombrarlo portavoz adjunto del Comité de Dirección, portavoz de Exteriores en el Senado y presidente del Comité Nacional de Derechos y Garantías. Un ascenso que contrasta con el desgaste de su imagen y que ahora vuelve a situarlo en el centro del debate.

El PSOE subraya que ese protagonismo llega acompañado de una llamativa falta de posicionamiento en cuestiones clave. Mientras el PP ha sido especialmente combativo al denunciar supuestas vulneraciones democráticas en países como Venezuela, los socialistas consideran que ahora guarda silencio ante lo que califican como posibles crímenes de guerra cometidos por Israel y Estados Unidos.

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Las hemerotecas, además, refuerzan el argumento socialista. En abril de 2013, durante su etapa como presidente extremeño, Monago inauguró el Foro España-Israel con una declaración que hoy vuelve a circular: «Israel es el modelo que más se asemeja al que soñamos para Extremadura».

Pero el peso de Monago en la política española no se entiende sin repasar su trayectoria reciente, marcada por las sombras. Accedió al poder en 2011 con la polémica ayuda de Iván Redondo, y su caída como presidente en 2015 estuvo precedida por una fuerte polémica: el uso de fondos públicos para financiar numerosos viajes a Canarias entre 2009 y 2011, cuando era senador y tenía una relación extramatrimonial en las islas que fue destapada por varios medios.

Aquellos desplazamientos, vinculados a su vida personal pese a sus intentonas de señalar que eran por justificaciones políticas que nunca probó, erosionaron gravemente su imagen pública y contribuyeron a su derrota electoral.

Lejos de retirarse, y gracias a la pasividad de Mariano Rajoy, Monago continuó liderando el PP extremeño, aunque con un partido cada vez más debilitado. En 2019 volvió a presentarse como candidato, en una decisión que evidenciaba la falta de vida interna.

Aquella campaña dejó otra polémica declaración: aseguró que se empadronaría en Portugal si el PSOE lograba la mayoría absoluta en la región. El socialista Guillermo Fernández Vara obtuvo finalmente esa mayoría, pero Monago no solo no cumplió la promesa, sino que intentó eternizarse en el liderazgo del PP extremeño.

El final de su etapa en la dirección regional tampoco estuvo exento de tensiones. Aunque asumía que su salida era inevitable, por decisión de Teodoro García Egea, aspiraba a dejar como sucesor a su hombre de confianza, el alcalde de Plasencia Fernando Pizarro. Sin embargo, la dirección nacional del partido, ya bajo el liderazgo de Feijóo, impuso otro criterio.

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Monago2 Moncloa
José Antonio Monago en su etapa como líder del PP extremeño. Foto: EP.

Pizarro fue invitado a apartarse para evitar una guerra interna y Feijóo refrendó a la candidata ‘casadista’ María Guardiola, que quiso ser un verso suelto de los ‘populares’ y ha acabado como ‘rehén política’ de Vox, con los que dice compartir «feminismo».

El PSOE, PP Y VOX E ISRAEL

Mientras el presidente del Gobierno Pedro Sánchez se ha situado como referente global en la denuncia de las acciones sangrientas de Benjamin Netanyahu, un nuevo informe cuestiona la coherencia real de la posición del PSOE en relación a Israel, que ha expulsado a España del órgano de supervisión del alto el fuego en Gaza que tantas veces han incumplido.

El documento, elaborado por el Centre Delàs de Estudios por la Paz, sostiene que el supuesto embargo del Gobierno de España a Israel es, en la práctica, más un relato político que una ruptura efectiva.

Seis meses después de la aprobación del Real Decreto-ley 10/2025, presentado como una medida contundente frente al genocidio en Gaza, el balance es claro: no se han cancelado contratos relevantes, no existe una desconexión tecnológica real y las relaciones con la industria militar israelí continúan operando con normalidad.

El informe apunta a tres mecanismos clave que explican esta continuidad: las excepciones legales, la opacidad administrativa y el uso de intermediarios dentro de la Unión Europea. Aunque el decreto prohíbe las importaciones directas de material de defensa desde Israel, deja fuera las operaciones realizadas a través de terceros países europeos, lo que permite seguir incorporando tecnología de origen israelí mediante procesos de triangulación.

Además, el Centre Delàs denuncia una falta sistemática de transparencia. El Gobierno no ha publicado un listado completo de contratos con empresas israelíes, ni ha presentado un plan formal de desconexión, cuya existencia el propio informe pone en duda.

Especialmente polémica es la cláusula de «interés nacional» incluida en el decreto, que ya ha sido utilizada para autorizar transferencias de material militar. Esta excepción permite justificar la continuidad de determinadas operaciones en nombre del empleo, la industria o la competitividad, lo que, según el informe, sitúa los intereses económicos por encima de los compromisos políticos y jurídicos con la población palestina.

Frente al audaz posicionamiento del Gobierno, la derecha española ha quedado expuesta por sus silencios. Isabel Díaz Ayuso ha evitado condenar la violencia sobre la población civil palestina y ha centrado su discurso en acusar de antisemitismo a quienes critican a Israel, llegando a compartir fotografías con su denostado equipo ciclista. Por su parte, José Luis Martínez-Almeida ha mantenido un perfil bajo durante meses tras su amago de premiar de forma ilegal a Israel.

En la misma línea, Alberto Núñez Feijóo ha optado por la ambigüedad, evitando confrontar directamente las actuaciones de Israel o de Estados Unidos, mientras centra su crítica en el Ejecutivo español. La portavoz del partido Ester Muñoz también ha generado polémica por comprar la decisión de Israel de retener a un militar español con un control de tráfico.

Más explícito ha sido el ultraderechista Santiago Abascal, que ha reducido el conflicto a una narrativa de lucha contra el terrorismo islamista, omitiendo cualquier referencia a los crímenes contra la población palestina e iraní.